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Un estudio que se publica en "The New England
Journal of Medicine" indica que la vacuna frente
al virus varicela zóster es válida también en
ancianos, ya que reduce la morbilidad y la
neuralgia postherpética, que condiciona
considerablemente la calidad de vida.
La vacuna antizóster reduce considerablemente la
morbilidad por herpes zóster y la neuralgia
postherpética en los ancianos, según las
conclusiones de un estudio que se publica en The
New England Journal of Medicine. La incidencia y
la gravedad del herpes zóster y de la neuralgia
postherpética aumentan con la edad, en
consonancia con un deterioro progresivo de la
inmunidad celular al virus varicela zóster.
El equipo de Michael N. Oxman, del Estudio de
Prevención del Herpes de Estados Unidos, ha
partido de la hipótesis de que la vacunación
frente al virus de la varicela zóster sería
capaz de reducir la incidencia o la gravedad o
ambas del herpes zóster y de la neuralgia
postherpética en los ancianos. La FDA aprobó en
1995 la vacuna para los niños.
Se llevó a cabo un ensayo aleatorizado, doble
ciego y controlado con placebo de la vacuna
experimental de Oka/Merck (MSD) con virus
atenuado de varicela zóster en el que
participaron 38.546 adultos de al menos 60 años
de edad.
El diagnóstico del herpes zóster se basó en
criterios clínicos y de laboratorio. Se
determinaron varias veces a lo largo de seis
meses el dolor y las molestias asociadas con el
herpes zóster. El criterio principal de
valoración fue la carga de enfermedad debida al
herpes zóster, una medición en la que
intervienen la incidencia, la gravedad y la
duración del dolor asociados y de las molestias.
El criterio secundario de valoración fue la
incidencia de neuralgia postherpética.
Más del 95 por ciento de los participantes
permanecieron en el estudio hasta su
finalización, siendo el seguimiento medio del
herpes zóster de 3,12 años.
Para el análisis de la eficacia se evaluaron 957
casos confirmados de herpes zóster (315 entre
los receptores de la vacuna y 642 entre los
receptores de placebo) y 107 casos de neuralgia
postherpética (27 entre los receptores de la
vacuna y 80 entre los receptores del placebo).
Resultados
El uso de la vacuna antizóster redujo la carga
de enfermedad debida al herpes zóster en un 61,1
por ciento, la incidencia de neuralgia en un
66,5 por ciento y la incidencia de herpes zóster
en un 51,3 por ciento. Las reacciones en el
lugar de la inyección fueron más frecuentes en
los receptores de la vacuna, pero, por lo
general, eran de carácter leve.
El herpes zóster provoca una alta morbilidad.
En un editorial que se publica también en The
New England Journal of Medicine, Donald Gilden,
del Departamento
de Neurología y de Microbiología de la
Universidad de Colorado, en Denver, dice los
"resultados de esta vacuna son impresionantes".
Y arguye que la "alta incidencia de zóster
encontrada en el grupo placebo de este estudio
Recomienda con urgencia una terapia efectiva". A
su juicio, las complicaciones neurológicas
plantean serios problemas y son bastante
frecuentes, por lo que parece prudente
comercializar la vacuna, sobre todo para los
mayores de 85 años, aunque la respuesta sea
menos robusta que en los que tienen entre 20 y
25 años. La vacuna frente al herpes zóster podrá
reducir o erradicar estos episodios y las
complicaciones asociadas.
Dudas por resolver
Ann Arvin, del Departamento de Pediatría y de
Microbiología de la Universidad de Stanford, en
California, comenta en un artículo de revisión
que se publica en The New England Journal of
Medicine que la reactivación del virus varicela
zóster amenaza durante toda la vida, por lo que
el efecto del herpes zóster y de la neuralgia
postherpética en la calidad de vida es un
problema serio para los sujetos añosos.
Aunque el efecto de la vacuna sobre la
incidencia del herpes fue más limitado en
mayores de 70 años los que entre los de 60 y 69
años, el efecto sobre la carga de la enfermedad
fue sustancial, sobre todo en la severidad y en
la duración del dolor. No obstante, se necesita
más información para determinar si esos
beneficios se mantienen en los sujetos de edad
avanzada y durante un periodo de tiempo
prolongado. Si se trasladan los resultados del
trabajo de Oxman a la práctica clínica se
necesitará potenciar las vacunas, ya que las
pediátricas derivadas de las cepas Oka atenuadas
no son adecuadas para desencadenar la respuesta
de las células T específicas al herpes zóster en
adultos. La experiencia clínica también
requerirá determinar la duración de la
protección, así como la necesidad de repetir las
dosis y en qué intervalos será necesario
hacerlo.
(N Engl J Med 2005; 352:
2.271-2.284/2.344-2.346).
(N Engl J Med 2005; 352: 2-266-2.267).
Fuente: DIARIO MEDICO
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