Notas:
Análisis final: Primer ensayo de vacuna es esperanzador pero no concluyente
  

Dos informes del “Neurology” cierran el capítulo sobre una de las historias detenidamente observadas en las ciencia del alzheimer: El primer ensayo clínico de una droga que apunta a los beta amiloides, un fragmento de proteína considerado la sospechosa en la devastadora enfermedad que daña al cerebro. La historia termina con una nota de cauteloso optimismo.
 

El ensayo tuvo que ser detenido prematuramente en el 2002 antes de que los participantes reciban todas las dosis planeadas de la droga AN-1792 o “la vacuna para el alzheimer” ya que ésta causó inflamación cerebral en alrededor del 6% de los pacientes, esto fue debido a que la vacuna movilizaba el sistema inmune contra los beta amiloides, sus efectos persistieron después de terminada la prueba, y los científicos continuaron monitoreando a los pacientes por un año después de dejar de administrar la droga.
El objetivo primario era aprender más de la seguridad de la vacuna, pero ellos también rastrearon efectos sobre la memoria, el pensamiento y las funciones en general.
Estos reportes de “Neurology” sumarizan estas observaciones, muchas de las cuales fueron previamente informadas en la 9ª conferencia internacional sobre enfermedad de alzheimer y desórdenes relacionados en la Asociación de Alzheimer y otros encuentros profesionales.
“Aunque no hubo dramáticos beneficios, hubo pequeños signos esperanzadores sobre una variedad de medidas para sustentar interés en este acercamiento al tratamiento”, dijo William H. Thies, vicepresidente de la Asociación de Alzheimer.
“Varios equipos ya está mirando las estrategias para desencadenar una fuerte respuesta inmune a los beta amiloides sin movilizar partes del sistema inmune involucradas en la inflamación. Otro resultado valioso de este ensayo es el trabajo de laboratorio, patología e imágenes cerebrales, todos muestran que la vacuna tuvo un impacto físico profundo sobre el cerebro. Ya sea que este estudio resulte ser el correcto, o no, demuestra qué clase de efecto es una prueba de concepto extremadamente importante.
Los descubrimientos del ensayo incluyen que:

  • Los que recibieron la vacuna tuvieron mejores resultados que aquellos que recibieron un placebo en los principales tests de memoria, pensamiento y función general. Sin embargo, los receptores de la vacuna que desarrollaron niveles más altos de anticuerpos a los beta amiloides declinaron menos a su actuación promedio sobre una batería de tests adicionales a la función mental y sus marcas mejoraron levemente en unos de los pocos tests específicos.
     

  • Las autopsias cerebrales de unos pocos participantes que murieron luego de dejar de recibir la vacuna mostraron niveles de placas más bajos de lo esperado, los depósitos aminoales formados por los beta amiloides.
     

  • Algunos participantes del estudio accedieron a someterse a una punción lumbar a cambio de una oportunidad levemente superior de recibir la vacuna en lugar de placebo. En aquellos que desarrollaron los niveles más altos de anticuerpos, estas punciones lumbares han mostrado niveles reducidos de una proteína llamada “Tau” . Esta está comprendida en marañas, una estructura patológica considerado el otro sello de anormalidad de alzheimer junto con las placas amiloides. Se cree que las placas y estas marañas están conectados el uno al otro, aunque la naturaleza de la relación no es conocida. El hecho de que el AN-1792 también baja la Tau localizando los beta amiloides podría ser otra señal de su efectividad.

Los estudios de resonancia magnética (MRI) mostraron que los receptores de la vacuna con altos niveles de anticuerpos experimentaron mucho más reducción cerebral que los de niveles más bajos. Este descubrimiento era inesperado porque pasado el tiempo el cerebro de un individuo con alzheimer se reduce de forma importante. Un tratamiento que bloquea los efectos destructivos de la enfermedad o prevenga la reducción cerebral sería algo de esperarse.
Una complicación adicional es el hecho de que los niveles de reducción no son acompañados por un importante declive de las funciones que normalmente se esperarían. Los científicos no saben por cierto aún como interpretar las imágenes.

Fuente: Alzheimer’s Association
www.alz.org