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Un anciano está perfectamente capacitado para
realizar entrenamientos de fuerza y alcanzar un
nivel similar al que tiene un joven de mediana
edad. Esta es una de las conclusiones de la
tesis doctoral “Envejecimiento y entrenamiento
de fuerza: adaptaciones neuromusculares y
hormonales” defendida por Miriam Aranzazu
Garrués Irisarri en la Universidad Pública de
Navarra.
En esta tesis se realizaron dos estudios. El
primero relacionado con los efectos del
envejecimiento y el segundo con los efectos del
entrenamiento en los sistemas neuromuscular y
hormonal.
El objetivo principal del primer estudio fue
examinar los efectos del envejecimiento sobre el
sistema neuromuscular, la producción de fuerza
de los músculos de las extremidades superiores e
inferiores en personas mediana edad y edad
avanzada. En el segundo estudio, se observaron
diferencias en la capacidad de adaptación con el
entrenamiento en la fuerza y potencia muscular,
en la masa muscular y en las concentraciones
hormonales basales de anabólicas de testosterona
y testosterona libre y en las catabólicas entre
las personas de mediana edad y edad avanzada.
Con ello se pretendía estudiar diferencias en la
capacidad para asimilar un entrenamiento que
combina la fuerza máxima y la potencia muscular
de diferentes grupos musculares entre personas
de mediana edad y edad avanzada.
En este sentido, en las personas mayores la masa
muscular, la fuerza máxima y especialmente la
potencia muscular están muy relacionadas con la
capacidad para realizar tareas y actividades de
la vida diaria. Por eso mejorar estas cualidades
de la fuerza pueden ser un medio barato y
gratificante que permita prevenir o retrasar la
discapacidad física y funcional.
Envejecimiento
En ambos estudios las personas seleccionadas
eran sanas, vivían en sus casas de forma
independiente y no padecía enfermedades
cardiovasculares o articulares que les limitasen
la práctica de actividad física.
En el primer estudio se llevo a cabo una
valoración de fuerza máxima y potencia muscular
de las extremidades superiores e inferiores, se
valoró la actividad electromiográfica de los
músculos agonistas y antagonistas del muslo y se
determinó la masa muscular del cuadriceps
femoral.
Del análisis de los resultados se desprende que
el envejecimiento se acompaña de un deterioro
paralelo de la fuerza y de la masa muscular.
También se observo que la carga relativa en la
que la potencia muscular alcanza su máxima
producción es diferente entre los ejercicios de
pectoral en banca y media sentadilla. Por lo
tanto, a la hora del diseño del programa de
entrenamiento dirigido a estos grupos de edad,
será necesario prestar especial atención a
diferentes estrategiasde periodización del
volumen y la intensidad del entrenamiento entre
las extremidades superiores y las inferiores.
Entrenamiento de fuerza En cuanto al segundo
estudio, los participantes entrenaron la fuerza
durante 16 semanas, dos veces por semana.
En este caso, los resultados permiten señalar
que el entrenamiento prolongado se acompaña de
mejoras significativas en la fuerza máxima, la
potencia muscular y la masa muscular en ambos
grupos de edad.
En las primeras fases del programa de
entrenamiento, cuando la intensidad es moderada,
la persona mayor se adapta de forma similar a
una persona de mediana edad. En cambio cuando el
programa de entrenamiento tiene más intensidad
y/o se prolonga en el tiempo, la persona mayor
mejora menos que la de mediana edad. Sin
embargo, quizás lo más destacado es que la
mejora de la fuerza máxima y de la potencia
muscular que alcanza la persona mayor después de
realizar el entrenamiento es similar a la que
tiene el joven cuando inicia el entrenamiento.
En las fases del entrenamiento caracterizadas
por un aumento de la intensidad y del volumen,
la mejora de la fuerza máxima y en especial la
mejora de la capacidad para producir potencia
muscular es menor en las personas de edad
avanzada que en las de mediana edad.
Por eso desde el punto de vista práctico la
intensidad y el volumen óptimo de entrenamiento
tendrá que ser diferente en función de la edad.
Por ello, los resultados encontrados en el
presente estudio son de gran utilidad para el
diseño del entrenamiento de fuerza muscular en
personas a estas edades.
Artículo originalmente publicado por
Basque Research -
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