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INTRODUCCIÓN
Las úlceras por presión
constituyen hoy en día un importante problema por
sus repercusiones en diferentes ámbitos, tales
como el nivel de salud de quienes las padecen, la
calidad de vida de los pacientes y sus entornos
cuidadores, el consumo de recursos para el sistema
de salud, pudiendo incluso alcanzar
responsabilidades legales al ser consideradas en
muchas situaciones como un problema evitable.
La mayoría de las úlceras por
presión pueden prevenirse (un 95% son evitables) (Hibbs
P. 1987) (Waterlow J. 1996), por lo que es
importante disponer de estrategias de educación y
prevención integradas dentro de guías de práctica
clínica interdisciplinares que contemplen los
distintos niveles asistenciales. Estas guías
deberán basarse en las mejores evidencias
científicas disponibles.
1.
VALORACIÓN DEL RIESGO
- Considere a todos los pacientes potenciales
de riesgo.
- Elija y utilice un método de valoración de
riesgo (EVRUPP) que se adapte a las necesidades
de su contexto asistencial.
- La utilización de una EVRUPP le facilitará
la identificación del nivel de riesgo global y
de los factores de riesgo presentes en ese
paciente, orientando la planificación de los
cuidados de prevención
- Utilice una EVRUPP validada en cuanto a su
sensibilidad, especificidad y variabilidad
interobservador.
- Evite modificar escalas sin proceder a su
validación.
- Efectúe la valoración de riesgo en el
momento del ingreso del paciente y
periódicamente según se establezca o existan
cambios en el estado general que así lo
sugieran.
- Identifique los factores de riesgo.
- Registre sus actividades y resultados.
Evalúe.
2.
CUIDADOS ESPECÍFICOS
2.1. Piel
- Examine el estado de la piel a diario,
teniendo en cuenta especialmente:
- Prominencias óseas (sacro, talones,
caderas, tobillos, codos, ...)
- Presencia de sequedad, excoriaciones,
eritema, maceración, fragilidad, temperatura,
induración,...)
- Mantenga la piel del paciente en todo
momento limpia y seca.
- Utilice jabones o sustancias limpiadoras
con potencial irritativo bajo.
- Lave la piel con agua tibia, aclare y
realice un secado meticuloso sin fricción.
- No utilice sobre la piel ningún tipo de
alcoholes (de romero, tanino, colonias, etc.)
- Aplique cremas hidratantes, procurando su
completa absorción.
- Preferentemente se utilizará lencería de
tejidos naturales.
- Para reducir las posibles lesiones por
fricción podrán servirse de apósitos protectores
(poliuretano: película e hidrocelulares,
hidrocoloides)
- No realice masajes directamente sobre
prominencias óseas.
- Dedique una atención especial a las zonas
donde existieron lesiones por presión con
anterioridad, al presentar un elevado riesgo de
aparición de nuevas lesiones (recurrencia).
2.2. Exceso de Humedad: Incontinencia,
transpiración o drenajes de heridas
- Valore y trate los diferentes procesos que
puedan originar un exceso de humedad en la piel
del paciente: incontinencia, sudoración profusa,
drenajes y exudado de heridas.
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