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Las terapias no farmacológicas contribuyen
claramente a ralentizar el proceso evolutivo de
la enfermedad del Alzheimer, según concluyeron
investigadores internacionales en el I Congreso
Internacional de Terapias no Farmacológicas para
Enfermos de Alzheimer, organizado por Obra
Social Caja Madrid y la Fundación María Wolf.
Los estudios ponen de manifiesto que la pérdida
de capacidades intelectuales que sufren los
enfermos de esta patología puede compensarse
estimulando sus capacidades cognitivas, motoras
y sensoriales. Según dichos informes, las
actividades cognitivas metodológicamente
administradas a los enfermos de Alzheimer
mejoran su capacidad intelectual, autonomía y
bienestar.
Por ello, se han desarrollado una gran cantidad
de terapias no farmacológicas que van desde los
clásicos ejercicios físicos al masaje Reiki, las
terapias biomagnéticas, las Flores de Bach, la
aromaterapia, la musicoterapia o las terapias
con caballos.
Estos tratamientos tienen como fin último
ejercitar las capacidades de los enfermos de
Alzheimer para que éstos tengan mejor calidad de
vida y no caigan en la depresión y la soledad,
sino que luchen contra la enfermedad, sobre todo
en las personas que tienen la enfermedad poco
desarrollada.
Además, los investigadores y expertos que
participaron en este Congreso destacaron la
necesidad de introducir el factor intensidad en
las terapias no farmacológicas, ya que de este
modo resultan mucho más efectivas, así como
mantener y continuar en el tiempo estos
tratamientos.
Fuente: Europa Press |