Notas:
Se reanuda la fase II del ensayo de la vacuna de la enfermedad de Alzheimer
  

Las pruebas diagnósticas que se hicieron a los pacientes que participaban en el ensayo de la vacuna del Alzheimer que se detuvo en 2002 han mostrado que produce una reducción del tamaño cerebral, asociada, posiblemente, a la menor producción de beta-amiloide.

Intentar que el sistema inmunitario luche contra la enfermedad de Alzheimer puede volver a ser una opción prometedora para reducir la progresión de esta neurodegeneración o evitarla, según concluyen dos estudios que se publican hoy (10/05/05) en Neurology.
El ensayo con la vacuna, patrocinado por los laboratorios Elan y Wyeth, se detuvo a principios de 2002 después de que varios participantes desarrollaran inflamación cerebral. Pero los investigadores continuaron monitorizando a los pacientes un año después de la inyección de la vacuna.
Los resultados del estudio interrumpido mostraron que el sistema inmune de los pacientes mostró una respuesta positiva ante la formación de proteína beta amiloide y ante los test de memoria cuando se comparaba con placebo. Después de reunirse los comités de ética de los centros en los que se llevaron a cabo los estudio, en la Universidad de Michigan están empezando a reclutar pacientes para la fase II. Sid Gilman, director del Centro de Investigación de Alzheimer de dicha universidad, ha indicado que las pruebas diagnósticas de los pacientes que mejoraron su respuesta inmunitaria indicaban que se había producido una reducción del tamaño del cerebro, lo que posiblemente indica que se deba a una eliminación de la formación de proteína por influencia del sistema inmunitario. "La idea de inducir al sistema inmune a que vea a la proteína beta-amiloide como extraña y la elimine es una opción prometedora".
El nuevo estudio seleccionará a 180 adultos con edades comprendidas entre 50 y 85 años con diagnóstico probable de Alzheimer y sus cuidadores deberán facilitar sus imágenes cerebrales, los test neuropsicológicos y los análisis de sangre. Algunos participantes han aportado análisis de sangre y de médula ósea que ofrecen buena información sobre la obtención de anticuerpos.
Los tres primeros casos de la fase II del ensayo se han publicado por separado. El autor principal de uno de los trabajos es Gilman y el otro Nick Fox, del Centro de Investigación de Demencia del Instituto de Neurología, en Londres. Los pacientes de la siguiente fase del ensayo también se someterán a resonancia magnética, electrocardiogramas, análisis de sangre y orina y a test de signos vitales y de memoria.

(Neurology 2005; 64: 1.553-1.562/1.563-1.572).

Fuente:
Diario Médico
www.diariomedico.com