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Una infección respiratoria infantil común,
que hace mucho se pasa de alto en los mayores,
está emergiendo como un significativo problema
sanitario en ese grupo también.
Una conciencia del mayor alcance del virus
respiratorio sincitial (VRS) podría animar al
desarrollo de una vacuna, según los autores de
un estudio que aparece en la edición del 28 de
abril del New England Journal of Medicine.
"Es un problema grave. No creo que sea tan grave
como la gripe, pero está en un segundo lugar
cercano", afirmó la autora del estudio, la Dra.
Ann Falsey, médica asistente del Hospital
General de Rochester de esa ciudad del estado de
Nueva York, donde se condujo el estudio.
El VRS se reconoció por primera vez en 1957. "Es
tal vez una de las causas más comunes de las
infecciones de tipo respiratorio más serias en
bebés y niños", apuntó el Dr. Timothy Murphy,
coautor de un editorial acompañante y profesor
de medicina de la Universidad en Buffalo,
Universidad Estatal de Nueva York. "Nadie
cuestionaría su importancia en ese renglón".
Sin embargo, los expertos han sido lentos en
comprender su prevalencia entre los adultos.
"Poco después de su descubrimiento en los 50, se
comprendió que el VRS podía infectar a los
adultos jóvenes y producir gripes", explicó
Falsey. "No fue hasta los 70 y 80 cuando
comenzaron a surgir informes de severos brotes
de enfermedad respiratoria en asilos de
ancianos, que se comprendió que podían producir
un síndrome bastante severo en estos frágiles
adultos, quienes podían contraer neumonía y
resultar hospitalizados".
Desde entonces, ha habido estudios entre adultos
hospitalizados, pero el alcance del problema
entre las personas mayores no está bien
definido. Un cálculo le atribuye 10,000 muertes
cada año entre los adultos de 65 años o más en
los Estados Unidos al VRS.
"Estábamos tratando de ver si el problema era de
suficiente magnitud para desarrollar una
vacuna", apuntó Falsey sobre el más reciente
estudio.
Para evaluar el alcance general del problema,
los investigadores evaluaron las enfermedades
respiratorias de 608 personas mayores
saludables, 540 adultos de alto riesgo y 1,388
personas que fueron hospitalizadas durante
cuatro inviernos consecutivos.
La infección de VRS se desarrolló anualmente en
entre el 3 y el 7 por ciento de las personas
sanas, y en entre el 4 al 10 por ciento de los
individuos de alto riesgo.
Entre las personas sanas, el VRS generó menos
visitas al médico que la gripe. Sin embargo,
entre los adultos de alto riesgo, tanto el VRS
como la influenza causaron niveles similares de
servicios de atención sanitaria. Entre el grupo
hospitalizado, la infección del VRS y la
influenza A causaron duraciones de
hospitalización, tasas de cuidado intensivo (15
por ciento para el VRS y 12 por ciento para la
gripe) y mortalidad (8 por ciento y 7 por
ciento, respectivamente) similares.
Las hospitalizaciones por la gripe pudieron
haber sido reducidas en hasta la mitad debido a
la amplia vacunación, apuntaron los
investigadores.
La infección por VRS fue responsable del 10.6
por ciento de las hospitalizaciones por
neumonía, del 11.4 por ciento por enfermedades
pulmonares obstructivas, del 5.4 por ciento por
insuficiencia cardiaca congestiva, y del 7.2 por
ciento por asma, encontró el estudio.
Los autores calcularon que la infección con VRS
podría ser responsable de cerca de 177,525
admisiones hospitalarias anualmente, y de 14,000
muertes, una cifra que es similar a cálculos
anteriores.
Dado que este es un estudio prospectivo, Murphy
señaló que "realmente nos permite hacer una
declaración más exacta acerca de la frecuencia e
importancia del VRS en la población adulta".
"Esperamos que haya suficiente información para
que las compañías empiecen a realizar ensayos de
vacunas con personas mayores", añadió Falsey.
De manera interesante, en los 60 se desarrolló
una vacuna para niños contra el VRS.
"Trágicamente, hizo que la enfermedad empeorara
hasta el punto en que hubo un par de muertes",
dijo Murphy.
Aunque no está claro por qué la vacuna tuvo ese
efecto, parece claro que causó que los niños
tuvieran una "respuesta inmune excesivamente
exuberante", anotó.
No hay necesidad de decir que la experiencia
desanimó los esfuerzos de desarrollo de una
vacuna.
La vacuna infantil uso un virus muerto completo,
explicó Murphy, quien añadió que ese método
probablemente no sería duplicado. Actualmente,
las compañías evalúan posibilidades con virus
vivos atenuados y vacunas que usan moléculas de
proteína purificadas de la superficie de los
virus, señaló.
Fuente: E-Medicum
www.e-medicum.com |