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Una investigación bastante convincente hasta
el momento sugiere que el sufrir de gordura a
los 40 años podría elevar los riesgos de sufrir
demencia en etapas posteriores de la vida.
En un estudio que dio seguimiento a más de
10.000 residentes de California durante casi 30
años, los investigadores encontraron que las
personas que eran más gordas eran también más
propensas a sufrir el mal de Alzheimer u otros
tipos de demencia. Los resultados fueron
publicados el viernes en línea por el British
Medical Journal.
"Esto añade otro motivo de preocupación en torno
a los problemas que genera la obesidad y ahora
desarrolla otra área en la que... tenemos que
decir 'Por dios santo, más vale que nos pongamos
en movimiento'", señaló Philip James, un experto
en el combate a la obesidad que estuvo
relacionado con la investigación y que encabeza
la Fuerza de tarea Internacional contra la
Obesidad.
La información del estudio demostró que
aproximadamente siete de cada 100 personas en su
peso normal desarrollaron demencia. Entre las
personas excedidas de peso, el riesgo fue de
ocho de cada 100 y para las personas obesas, era
de nueve de por cada 100.
Esta nueva investigación ocurre en medio de
cuestionamientos y confusión en Estados Unidos
sobre los peligros que encierra tener sobrepeso.
La semana pasada, los Centros de Control y
Prevención de Enfermedades en Estados Unidos
(CDC) indicaron que un nuevo análisis demostró
que el tener demasiado sobrepeso causaba menos
muertes que los cálculos gubernamentales
previos.
El anuncio llevó a un ataque por parte de los
críticos y de grupos respaldados por la
industria de los restaurantes, quienes afirman
que la amenaza de la gordura ha sido exagerada
por funcionarios gubernamentales
estadounidenses.
El estudio de California, que es patrocinado por
los Institutos Nacionales de Salud de Estados
Unidos, fue efectuado por la Fundación Médica
Permanente Kaiser. El proyecto dio seguimiento a
10.276 personas de unos 40 a 45 años durante un
período promedio de 27 años.
Durante ese lapso se les dio un seguimiento con
pruebas de salud desde mediados de la década de
los sesenta a principios de los setenta.
Entre 1994 y el 2003,un total de 713 pacientes
fueron diagnosticados con algún tipo de
demencia, es decir, aproximadamente el siete por
ciento de los voluntarios en este estudio. Los
científicos examinaron las relaciones entre la
demencia y la obesidad mediante el uso de dos
medidas diferentes: índice de masa corporal y
grosor en los pliegues de la piel debajo de las
paletillas y en las axilas.
Fuente: El Nuevo Herald (Miami, EEUU)
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