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Los resultados de esta terapia son todavía
preliminares. Deberán probarse en estudios
controlados para comprobar su eficacia a largo
plazo y con más pacientes con Alzheimer.
Por primera vez una técnica que utiliza terapia
génica ha mostrado resultados prometedores en
pacientes con Alzheimer. La inyección de tejido
modificado genéticamente directamente en los
cerebros de seis personas que presentan estos
trastornos ha conseguido retrasar su deterioro
cognitivo y aumentar su actividad neurológica.
Sin embargo, los expertos se muestran cautelosos
con estos resultados y advierten la necesidad de
probarlos en ensayos clínicos controlados.
Investigadores de la Universidad de California
en San Diego (Estados Unidos) han llevado a cabo
un experimento con el propósito de rejuvenecer
las células cerebrales de pacientes con
Alzheimer al inyectarles células de la piel que,
al ser modificadas genéticamente, producen
factor de crecimiento neuronal (FCN), una
proteína que previene de forma natural la muerte
neuronal y estimula la función celular. Sus
resultados han sido publicados en la revista 'Nature
Medicine'.
El FCN es una molécula demasiado grande para
transportarla al cerebro a través de la sangre.
Cuando los investigadores inyectaron esta
hormona directamente en el cerebro de pacientes
hace unos años provocaron efectos secundarios
intolerables como intenso dolor.
En el nuevo experimento, probado anteriormente
con éxito en monos, se ha evitado esto gracias a
la modificación genética de células de la piel
de los pacientes. Después de la manipulación, se
consiguió en el laboratorio células capaces de
fabricar el FCN. Después, con los pacientes
sedados pero despiertos, los investigadores
taladraron sus cráneos e inyectaron estas
moléculas dentro de sus cerebros. La esperanza
era que de forma gradual, pero sostenida, la
liberación hormonal consiguiera beneficios pero
sin efectos adversos.
Dos de los pacientes, mientras los doctores les
inyectaban las células, se movieron bruscamente
lo que provocó un daño cerebral y una
hemorragia. Uno de ellos murió a las pocas
semanas debido a las complicaciones, y el otro
ha sufrido problemas persistentes que pueden
estar relacionados con la cirugía. Estos
acontecimientos dieron lugar a que el resto de
los enfermos fuesen operados bajo anestesia
general.
Los otros seis voluntarios no presentaron ningún
problema. Quizás lo más excitante, ha declarado
Tuszynski, es la evidencia de que las hormonas
han estimulado nuevos crecimientos de neuronas
colinérgicas. "Esta es la primera evidencia
directa en cerebros de humanos de que una
neurona en estado de degeneración responda al
factor de crecimiento con un nuevo crecimiento",
ha manifestado Tuszynski.
Una investigación previa con un factor de
crecimiento neuronal distinto y cuya finalidad
era tratar la enfermedad de Parkinson había
mostrado resultados más prometedores en estudios
iniciales similares, sin embargo se mostró menos
eficaz en el seguimiento controlado de estos
pacientes, según ha comentado Curt Freed,
neurólogo de la Universidad de Colorado (EEUU).
Los resultados han mostrado, a través de pruebas
de imagen (PET), el aumento de consumo de
glucosa en el cerebro lo que es indicativo de un
incremento de la actividad cerebral al
incrementar. Además, la realización de dos
pruebas sobre el estado mental han detectado un
50% de retraso en la tasa de deterioro de la
función mental durante los dos años de
seguimiento.
"Si validamos los resultados en ensayos
clínicos, esto podría representar una terapia
substancialmente más eficaz que los actuales
tratamientos para la enfermedad de Alzheimer",
ha declarado Mark Tuszynski, director del centro
de Reparación Neuronal neurólogo y profesor de
Neurociencias en la Universidad de San Diego e
investigador principal del estudio.
Pero este experto, como el resto de sus
colaboradores, se ha mostrado cauteloso con el
estudio ya que fue diseñado para evaluar la
seguridad de la técnica y no su eficacia. Aunque
los resultados ofrecen una nueva evidencia de
que las hormonas de crecimiento neuronal pueden
ser útiles, la implantación quirúrgica de las
células alteradas genéticamente se considera una
técnica demasiado complicada para su uso
rutinario.
"Podría ser una manera poco práctica de tratar a
cuatro o cinco millones de pacientes con
Alzheimer, aunque podría ser un 'boom' para los
neurocirujanos", ha comentado Zaven Khachaturian,
un consejero científico de la Asociación de
Alzheimer en Chicago y anterior director de la
Oficina de Investigación contra el Alzheimer de
los Institutos Nacionales de Salud de Estados
Unidos. Por este motivo, un sistema simple para
conseguir hormonas en el interior del cerebro
está probándose.
Sin embargo, hay muchas voces a favor de
experimentar nuevos tratamientos aunque generen
pocos beneficios ya que el número de afectados
por la enfermedad de Alzheimer cada día es
mayor. "Creo que es importante explorar enfoques
heroicos para el Alzheimer porque es evidente
que es una enfermedad devastadora y los
tratamientos disponibles tienen un beneficio muy
limitado", afirma Lennart Mucke, director del
Instituto Gladstone de Enfermedades Neurológicas
de la Universidad de California en San Francisco
(EEUU).
Fuente: El Mundo Salud
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