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Una vida espiritual satisfactoria podría
ayudar a hacer más lenta la devastación de la
enfermedad de Alzheimer.
"Los datos sugieren que podría haber una
asociación, lo que significa que las personas
con niveles más altos de espiritualidad y
religiosidad tienen una progresión más lenta de
la enfermedad de Alzheimer", afirmó el Dr. Yakir
Kaufman, director de servicios de neurología en
el Hospital Conmemorativo Sarah Herzog de
Jerusalén.
Kaufman, quien condujo la investigación mientras
era becario del Centro Baycrest de Atención
Geriátrica de Toronto, presentó sus hallazgos en
la reunión anual de la American Academy of
Neurology el 13 de abril, en Miami Beach.
Kaufman y sus coautores, sin embargo,
enfatizaron la necesidad de cautela cuando se
interpreten los resultados.
"Este es el primer estudio en intentar evaluar
la relación de la espiritualidad y la
religiosidad con la enfermedad de Alzheimer",
apuntó Kaufman. "No revisamos los mecanismos
específicamente y ciertamente necesitamos
reproducir estos resultados y realizar un
estudio mayor".
Vincent Corso, un ex sacerdote que ahora
administra la atención espiritual y los
servicios de duelo del Servicio de Enfermería a
Domicilio del New York Hospice Care de la ciudad
de Nueva York, dijo no estar sorprendido por los
hallazgos, por preliminares que sean.
"Las personas que están conectadas con una
presencia espiritual en sus vidas, ya sea que
tome la forma de un miembro de su familia, un
amigo cercano, una red de apoyo, meditación o
yoga, tienen una sensación de paz y
probablemente, por extrapolación, longevidad",
apuntó.
"Lo que es importante para las personas es qué
tanto pueden conectarse con las personas que los
rodean. Si esto crea una sensación de bienestar,
entonces ayuda en el proceso de sanación".
Otra investigación que no está relacionada con
la enfermedad de Alzheimer ha comenzado a
mostrar una relación entre la espiritualidad y
mejores resultados de salud.
"Hay un aumento creciente en la información que
muestra los efectos positivos de mayores niveles
de espiritualidad o religiosidad sobre los
resultados de salud, especialmente en otros
estados de enfermedad", señaló Kaufman. Esos
datos incluyen estudios sobre otros problemas
neurológicos.
Para este estudio, los investigadores evaluaron
a 68 personas que cumplían con los criterios de
probablemente tener la enfermedad de Alzheimer.
A los participantes se les pidió completar un
cuestionario estructurado que incluía preguntas
tales como qué tan espirituales se consideraban
los participantes, con qué frecuencia asistían a
servicios religiosos y con qué frecuencia
realizaban actividades religiosas privadas,
tales como la oración, la medicación o el
estudio de la Biblia.
También hubo preguntas de verdadero y falso,
tales como "en mi vida, experimento la presencia
de lo divino", y "mis creencias religiosas son
la base de la manera en que veo la vida".
Los participantes que tuvieron niveles más altos
de espiritualidad y religiosidad parecían tener
una progresión más lenta del declive cognitivo.
Los autores se mostraron reacios a especular
sobre alguna razón para esta relación. "No
podemos especular basándonos en nuestro estudio,
pero, en otros estados de enfermedad, hay varios
factores que podrían causar este efecto", señaló
Kaufman. "Algunos podrían relacionarse al
bienestar. Otros se han relacionado al estrés".
En vez de pensar sobre posibles explicaciones,
Kaufman afirmó que está considerando realizar
otro estudio de mayor tamaño para tratar de
reproducir los resultados y evaluar los posibles
mecanismos.
"Los hallazgos de este estudio tienen que ser
reproducidos antes de que podamos sacar
conclusiones", apuntó el autor principal del
estudio, el Dr. Morris Freedman, jefe de
neurología y director del programa de neurología
conductual del Centro de Atención Geriátrica
Baycrest. "Este es tan sólo un estudio. Tiene
que ser repetido".
Fuente: Medline Plus
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