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Diversas especies de uno de los
microorganismos más antiguos del Planeta, la
cianobacteria, que reúne propiedades tanto de
bacteria como de alga, emiten toxinas
supuestamente asociadas con enfermedades
neurodegenerativas en el hombre, como el
Alzheimer o el Parkinson.
Hasta ahora, se sabía que distintos tipos de
cianobacterias, el microorganismo más extendido
y abundante en la Tierra y reconocido por su
color verde-azulado, producen moléculas nocivas
para la salud de los seres vivos.
Sin embargo, los resultados de un estudio
científico publicado el 2 de Abril de 2005 en la
revista PNAS prueban por primera vez el hecho de
que especies distintas y no relacionadas de esos
microorganismos llamados cianobacterias producen
una misma neurotoxina, la BMAA.
Para los científicos, el hallazgo tiene un
importante significado ecológico y evolutivo, y
asimismo implica la necesidad de controlar los
efectos de ese tipo de neurotoxinas en la salud
humana al estar previstos rebrotes de
cianobacterias ante el aumento de temperaturas
que se espera en el mundo a causa del cambio
climático.
En esta investigación, dirigida por Paul Alan
Cox, del Jardín Nacional Tropical Botánico de
Kalaheo en Hawai, participan también miembros
del Instituto de Etnomedicina y el Departamento
de Ciencia Biológica de la Universidad de
California; del Departamento de Botánica de la
Universidad de Estocolmo; del Centro para la
Ecología Microbial Marina y la Diversidad de
Honolulu, en Hawai; y la Escuela de Ciencias de
la Vida de la Universidad de Dundee, en el Reino
Unido.
Paul Cox y sus colegas analizaron muestras de
cianobacterias procedentes de muy distintas
partes del mundo y detectaron que las
correspondientes a cinco de los más importantes
tipos de cianobacterias son productoras de BMAA.
Las cianobacterias se asemejan a las algas en
tamaño y a diferencia de otras bacterias,
contienen pigmentos azul-verdosos o verdes, por
lo que realizan la fotosíntesis, y por ello se
denominan 'algas azul-verdosas'.
A diferencia de la mayoría de las algas, muchas
especies de cianobacterias se pueden acumular en
espumas superficiales habitualmente conocidas
como 'florecimientos', con una densidad celular
sumamente alta.
La intoxicación de ganado ha generado estudios
sobre la toxicidad cianobacteriana, y durante
las últimas décadas, se han identificado las
estructuras químicas de una serie de toxinas
cianobacterianas (cianotoxinas) y se han
establecido sus mecanismos de toxicidad, pese a
que éstos suelen darse de forma esporádica e
impredecible.
Según el estudio, recientemente se descubrió
BMAA en los tejidos cerebrales de nueve enfermos
de Alzheimer y por el contrario no se detectó
esa sustancia en otros catorce canadienses que
murieron por motivos ajenos a la
neurodegeneración.
También se han notado conexiones, aunque con
datos poco firmes, entre esa sustancia y otras
enfermedades neurodegenerativas.
Es el caso de pacientes del territorio
estadounidense de Guam, quienes murieron a causa
de un tipo de parálisis similar al Alzheimer, y
asimismo se percibió BMAA en enfermos de
Parkinson y otros con la Enfermedad de Lou
Gehrig o Esclerosis Lateral Amiotrófica (E.L.A.).
Fuente: Agencia EFE |