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La aterosclerosis de los vasos cerebrales es
una causa frecuente de ictus. Un estudio acaba
de demostrar que administrar aspirina a dosis
altas obtiene los mismos resultados que la
anticoagulación completa con muchos menos
efectos secundarios
El ensayo tuvo que detenerse antes de tiempo por
el alto porcentaje de muertes y efectos adversos
que se registraron en los sujetos anticoagulados
con otros fármacos.
Casi el 10% de los accidentes cerebrovasculares
se debe a lesiones ateroscleróticas localizadas
en las arterias intracraneales, es decir, por
encima de la carótida. En estos pacientes, o en
los que sufren un accidente isquémico
transitorio, la mitad de los médicos recurre a
la anticoagulación con Sintrom; el resto receta
aspirina a dosis variables como estrategia
preventiva.
Para dilucidar cuál es la mejor terapia de
prevención, investigadores americanos han
realizado un ensayo multicéntrico donde la mitad
de los pacientes recibieron Sintrom y el resto
aspirina a dosis altas (1.300 miligramos al
día). Se trataba de sujetos en los que se
hubiese demostrado mediante angiografía u otra
técnica de imagen, la presencia de alguna
estenosis de entre el 50% y el 99% (estrechez)
en arterias cerebrales principales.
Tras administrar al azar uno u otro tipo de
terapia, los pacientes fueron seguidos en busca
de nuevos ictus, hemorragias cerebrales o muerte
de causa vascular diferente a ictus. Las
diferencias fueron tan marcadas entre uno y otro
grupo, que el estudio se detuvo antes de tiempo.
Problemas con la anticoagulación
El trabajo sólo llegó a reclutar a 569 pacientes
antes de que se detuviese. Durante un
seguimiento medio de 1,8 años se produjeron un
4,3% de muertes en el grupo de aspirina frente a
9,7% con Sintrom, hemorragias cerebrales graves
en el 3,2% de los sujetos que recibían aspirina
frente al 8,3% en el de Sintrom e infartos de
miocardio en un 2,9% frente al 7,3%,
respectivamente.
También el porcentaje de muertes de origen
vascular arrojó diferencias muy significativas,
con un 3,2% en el grupo de aspirina frente a un
5,9% en el de Sintrom (las muertes no vasculares
fueron tres veces mayores en los sujetos
anticoagulados).
El estudio concluye con claridad que estos
pacientes deben ser antiagregados con aspirina a
altas dosis ya que la prevención de nuevos ictus
fue similar entre ambos grupos: se produjo un
22% de nuevos eventos en los dos grupos durante
el tiempo que duró el seguimiento. Estas cifras
vienen a confirmar que este tipo de lesiones
intracraneales son de alto riesgo, otro tema es
qué terapia se utilicen para evitarlos.
Para los investigadores, existe la posibilidad
de que la anticoagulación sea una buena opción.
El problema es cómo conseguir mantener una dosis
de anticoagulante adecuada ya que son necesarios
controles demasiado frecuentes (se practican
mediante un análisis de sangre) como para poder
llevarlos a cabo en la práctica clínica diaria.
Es posible que haya que esperar a la aparición
en el mercado de nuevos agentes anticoagulantes
de más fácil manejo o recurrir a manejos más
agresivos de otros aspectos de la enfermedad.
Por ejemplo, no hay estudios serios sobre
angioplastia o colocación de "stent"
intracraneales en estos sujetos.
También se podría recurrir a otras modalidades
de antiagregación plaquetaria con moléculas como
el clopidogrel o a un manejo aún más intensivo
de otros factores de riesgo como la hipertensión
o la hipercolesterolemia.
Fuente: El Mundo Salud
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