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El 19,8 por ciento de los ancianos europeos que
reciben atención médica en su domicilio toma al
menos una medicación que podría ser dañina para
su salud, según un estudio de la Universidad de
Praga (República Checa) que se publica en 'Journal
of the American Medical Association' (JAMA). Los
científicos señalan que existen diferencias
sustanciales entre los países europeos en el uso
potencialmente inapropiado de la medicación de
los pacientes de la tercera edad atendidos en el
hogar.
Los investigadores explican que el uso de
medicaciones inapropiadas en los mayores es una
preocupación principal de la atención médica.
Probablemente aumentan los riesgos de los
episodios de efectos secundarios, que se estiman
son la quinta causa más común de muerte entre
los pacientes hospitalizados y que causan un
amplio número de admisiones hospitalarias.
Según los expertos, en los Estados Unidos y
Canadá los estudios epidemiológicos han
documentado la extensión del uso de medicaciones
que podrían ser inapropiadas entre los mayores
que viven en residencias de la tercera edad (más
del 40 por ciento) y residentes de la tercera
edad que habitan una misma área (entre el 14 y
el 37 por ciento). En contraste, en Europa
existe poca información de este tipo y la
existente procede de pequeños estudios con una
generalización incierta.
Los científicos buscaban determinar a partir de
una amplia muestra de pacientes europeos de la
tercera edad la prevalencia del uso de una
medicación que pudiera no ser la adecuada. El
estudio incluyó a 2.707 pacientes con una media
de 82,2 años que recibían atención domiciliaria
en las áreas metropolitanas de la República
Checa,
Dinamarca, Finlandia, Islandia, Italia, Holanda,
Noruega y el Reino Unido. Los pacientes fueron
evaluados entre septiembre de 2.001 y enero de
2.002.
Combinando los criterios de tres grupos de
expertos los investigadores descubrieron que el
19,8 por ciento de los pacientes de la muestra
total usaba al menos 1 medicación inapropiada.
Se documentaron diferencias sustanciales entre
los países del este de Europa (el 41,1 por
ciento en la República Checa) y los del oeste
(una media del 15,8 por ciento, desde el 5,8 por
ciento de Dinamarca al 26,5 por ciento de
Italia).
El uso de medicación inapropiada se asoció con
una situación de pobreza económica del paciente
que aumentaba hasta dos veces el riesgo; la
polifarmacología o administración de varios
fármacos a la vez, lo que aumentaba casi dos
veces el riesgo; el uso de fármacos
ansiolíticos, una medicación utilizada para
reducir la ansiedad o agitación y que aumentaba
en 1,8 veces el riesgo; y la depresión, que
suponía 1,3 veces más riesgo de uso indebido de
medicación. Las posibilidades de un uso
inadecuado de la medicación aumentaron de forma
significativa con el número de factores
implicados en cada caso.
Los individuos de 85 años o más edad y aquellos
que vivían solos fueron menos propensos a
recibir medicaciones
inapropiadas.
Según Daniela Fialová, una de las investigadoras
principales del estudio, en Europa el uso de
medicaciones potencialmente inapropiadas entre
las frágiles comunidades de personas de la
tercera edad parece ser algo común, con
variaciones significativas entre las regiones.
Las diferencias probablemente reflejan las
políticas farmacológicas específicas de cada
país, en la administración de cuidados, las
desigualdades socioeconómicas y las diferencias
en la salud global y las medidas regulatorias
específicas.
Fuente: Europa Press |