Notas:
Se relaciona un gen con la pérdida de la visión por envejecimiento
  

Los investigadores aseguran que han identificado una falla genética en un considerable número de casos de degeneración macular relacionada con la edad (DMRE), la principal causa de pérdida de la visión y ceguera entre los ciudadanos mayores.

Tres equipos cuyos miembros pertenecían a 10 instituciones sanitarias y empresas biomédicas, haciendo uso de enfoques distintos, informan por separado en la edición del 10 de marzo de Science que han ubicado al gen que expresa una proteína llamada factor de complemento H, una molécula involucrada en la inflamación.
Aunque el objetivo final de este tipo de investigación es un tratamiento o cura para la DMRE, los científicos advierten que eso todavía podría estar lejos.
El hallazgo llega después de años de trabajo sobre la genética de esta enfermedad que priva de la visión, aseguró el Dr. Albert O. Edwards, quien participó en el trabajo del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas y quien acaba de ser nombrado presidente del Instituto de Investigación sobre la Retina del Hospital Presbiteriano de Dallas.
Los trabajos anteriores apuntaban hacia una región del cromosoma 1, uno de los 23 pares que componen el genoma humano, relató Edwards. "Ya habíamos publicado sobre este enfoque en 1998", anotó. "Cuando encontramos la ubicación, encontramos el gen específico".
Un aspecto curioso del descubrimiento es que fortalece una relación largamente sospechada entre la DMRE y la enfermedad cardiovascular, comentó Edwards. La inflamación ha surgido como una importante causa de ataque cardiaco, apoplejía y otras afecciones cardiovasculares en los últimos años. Ahora parece ser importante en el desarrollo de la DMRE.
Esta afección aqueja a unos 15 millones de personas en los Estados Unidos. Causa un reducción progresiva de la visión central. El tamaño de un "punto ciego" en la mácula (la parte central de la retina) aumenta con el tiempo.
Hay dos formas de DMRE, la seca y la húmeda. El 90 por ciento de los casos de la forma seca, que causa pérdida de la visión en un término de meses o años. En el otro 10 por ciento de los casos "húmedos" la pérdida de la visión ocurre más rápidamente, pues los vasos sanguíneos anormales debajo de la mácula pierden sangre y fluido, cosa que daña la retina.
Los complementos vitamínicos pueden ralentizar a veces el progreso de la DMRE seca, mientras que la cirugía con láser y la inyección de un fármaco en el ojo pueden ralentizar la pérdida de la visión en la DMRE húmeda. Sin embargo, en este momento, no hay un tratamiento disponible para detener el desarrollo de la enfermedad.
El equipo al que perteneció Edward identificó al gen en dos estudios, en el primero se hizo un análisis genético de 224 personas con DMRE y de 134 sin pérdida de la visión, mientras que en el segundo se analizaron 176 casos y 68 individuos "de control" sanos.
De manera similar, un equipo de investigadores de la Universidad de Duke y la de Vanderbilt llegaron a la misma conclusión a través de estudios genéticos de los miembros de 182 familias afectadas por la DMRE y otros 495 individuos con la afección.
Los resultados indican que el reemplazo de un solo aminoácido en la larga cadena que compone la molécula de factor de complemento H evita que la proteína proteja al ojo del daño causado por la inflamación. Consideran que el defecto genético podría estar involucrado con hasta el 43 por ciento de los casos de DMRE.
Un tercer estudio, esta vez realizado por investigadores de la Universidad de Yale y del National Eye Institute, llegó prácticamente a la misma conclusión.
Edwards recalcó que hace falta trabajar más pare establecer el mecanismo exacto que conecta esta variante genética con la pérdida de la visión relacionada con la edad. Sin embargo, aseguró que "ahora sabemos que una variante del factor de complemento H es una de las principales causas de algunos casos de DMRE".
Sin embargo, poner ese conocimiento en uso médico inmediato podría no ser fácil. También se ha propuesto evaluar la presencia de esta variante del gen, "pero hay que decirlo, si evaluamos a las personas, ¿qué vamos a hacer con la información?" se preguntó. "Saber que tiene el gen podría no cambiar lo que recomendamos ahora".
El consejo que se da ahora acerca del lento avance de la DMRE es el mismo que se le da al mejoramiento de la salud cardiovascular, aseguró Edwards, evitar el tabaco, consumir un dieta rica en pescado y baja en grasa. "No hace falta hacerse una prueba genética para saber que hay que hacer esto", apuntó.
Stephen P. Daiger, quien dirige el Centro de Genética Humana del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas y escribió un editorial acompañante, llamó al hallazgo "un principal avance en la compresión de la genética de la DMRE, así como de otras enfermedades".
El trabajo con la DMRE es el ejemplo más recientes de investigación posibilitada por el Proyecto del Genoma Humano, aseguró Daiger, y "muchos, muchos laboratorios alrededor del mundo estarán trabajando en esto muy pronto".
Pero las aplicaciones médicas inmediatas de este logro en ciencia básica no vendrán rápidamente, aseguro. "Las implicaciones totales tomarán entre dos y tres años para hacerse evidentes", concluyó Daiger.

Fuente: Medline Plus
www.nlm.nih.gov/medlineplus