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Aproximadamente el 50% de los hombres y el 25%
de las mujeres roncan. Los ronquidos se
producen por la turbulencia del flujo de aire
que ingresa y pasa a través del estrechamiento
de la región llamada orofaríngea, es
decir la región posterior de la boca y la faringe.
En los niños la prevalencia de ronquidos es
de 7 a 12% y no existe diferencia entre
ambos sexos. Es más frecuente entre los 4 y 7 años
y posteriormente disminuye a medida que aumenta el
diámetro de la faringe y se atrofian las
amígdalas.
Durante mucho tiempo los ronquidos han sido motivo
de muchas bromas, pero pueden significar un
problema serio para aquellos que los padecen,
además de alterar el sueño de todos los que
conviven.
Las personas más añosas y la obesidad
tienen un aumento de la patología de la
respiración durante el sueño. Existen también
ciertos factores de riesgo como pertenecer
al sexo masculino, el consumo de tabaco
o alcohol, relajantes musculares, algunas
anormalidades de las vías respiratorias y el
hipotiroidismo. Es cierto también que muchas
personas roncan sólo en ciertas circunstancias
como cuando se encuentran acostadas luego de
consumir alcohol o si presentan una infección en
las vías aéreas superiores (como por ejemplo
rinitis o sinusitis). Estas personas en
general no sufren enfermedades o secuelas
importantes como resultado de sus ronquidos, pero
si aumentan de peso o fuman pueden
desarrollar trastornos más importantes de la
respiración mientras duermen.
En los niños, la hipertrofia amigdalina
(es decir el aumento de tamaño de las amígdalas)
es la causa predominante de los ronquidos y de la
apnea del sueño aunque no debe dejarse de
lado que casi todos los niños obesos son
roncadores. También es habitual hallar un niño
roncador mientras se encuentra cursando una
rinitis alérgica y con una producción crónica de
moco.
¿Cómo representamos a la respiración durante el
sueño?
Durante el sueño se puede representar la
respiración como una escalera. En el
escalón más bajo se encuentra el sueño
silencioso, luego hay un segundo escalón
donde se ubican los ronquidos intermitentes,
luego los ronquidos habituales, y
posteriormente se llega al llamado UARS
o síndrome de resistencia de
las vías aéreas superiores. Guilleminault
lo describió por primera vez en el año 1991 y
asocia a los ronquidos con la somnolencia
durante el día. La UARS produce un aumento del
trabajo respiratorio asociado con roncar o con un
aumento de la resistencia de las vías aéreas del
paciente. Esta situación lleva a un deterioro
en la calidad del sueño y del desempeño de la
persona en la actividad diaria por generar una
fragmentación del sueño.
El diagnóstico de este síndrome es difícil
de hacer. Algunos centros especializados en el
estudio del sueño diagnostican UARS en personas
con gran cantidad de ronquidos y una elevada
cantidad de despertares. Es difícil dar un
diagnóstico en aquellas personas que duermen
solas.
Está comprobado que el índice de despertar
(medida de la fragmentación del sueño que proviene
de dividir el número de despertares registrados
por electroencefalograma por el número total
de horas de sueño) en pacientes que roncan es
más alto que en quienes tienen un sueño
silencioso.
Luego del UARS, en un escalón superior se
encuentra la apnea del sueño leve,
luego la apnea del sueño severa, y
en el extremo el síndrome de hipoventilación
por obesidad o estadío final de
apnea del sueño.
¿Qué es la apnea del sueño?
Se presenta en el 9% de los hombres y en el 4% de
las mujeres y es más frecuente según avanza la
edad. Las personas con apnea son roncadores
crónicos que dejan de respirar por breves
períodos de tiempo en múltiples ocasiones
mientras duermen.
Cuando la persona está dormida se encuentra en un
estado de relajación y la lengua se succiona
completamente contra el fondo de la garganta,
la vía aérea se tapa y la respiración se
detiene. La obstrucción de la vía respiratoria
no se destapa hasta que los niveles de oxígeno en
el cerebro disminuyen lo suficiente como para
despertar al roncador y la lengua retorna a su
posición normal. Como resultado de la falta de
aire la persona afectada se despierta varias veces
en el transcurso de la noche alterando el descanso
nocturno.
Esto es muy bien descripto por aquellos que
conviven con una persona que ronca y padece de
apneas del sueño. Durante el sueño el paciente
detiene la respiración, boquea o se ahoga.
La apnea, descripta por otras personas, es más
significativa desde el punto de vista clínico que
la que puede describir el propio paciente al
despertarse boqueando por falta de aire, situación
que debe diferenciarse bien de una insuficiencia
cardíaca congestiva, ataque de pánico, reflujo
gastroesofágico, etc.
Esta patología se describió hace 3 décadas pero
hace poco tiempo que ha tomado interés. En Francia
se describen ya en 1965, 3 tipos diferentes de
apnea del sueño:
·
Apnea central: se presenta con ausencia de
movimientos tanto a nivel del diafragma como de
otros músculos accesorios de la respiración.
·
Apnea obstructiva: no existe intercambio
del flujo de aire en las vías aéreas superiores a
pesar de la movilidad del diafragma y de los
músculos respiratorios.
·
Apnea mixta: se combinan la ausencia de
movimientos respiratorio inicialmente seguido de
una falta de intercambio de aire a nivel de las
vías respiratorias superiores.
¿Qué síntomas presenta la apnea obstructiva del
sueño?
·
Roncar habitualmente.
·
Excesiva somnolencia diurna.
·
Dolor de cabeza por la mañana.
·
Garganta seca al despertar
·
Disminución de la concentración y la memoria.
·
Dificultad para levantarse por la mañana.
El antecedente de somnolencia durante el día
es muy importante para reforzar el diagnóstico de
apnea obstructiva del sueño. Para saber si una
persona realmente padece de somnolencia diurna se
realiza una escala conocida como escala de
somnolencia de Epworth que ayuda a medir
objetivamente el sueño que tiene una persona
durante el día.
En la escala se pregunta a la persona la edad, el
sexo, la probabilidad de que se quede dormido en
ciertas situaciones además de sentirse solamente
cansado como por ejemplo cuando se encuentra
sentado leyendo, mirando televisión, sentado en
algún lugar público, como pasajero en un
automóvil, sentado y hablando con alguien, sentado
tranquilamente luego de una comida sin haber
consumido alcohol, en un auto mientras se
encuentra detenido en un semáforo, recostado para
descansar a la tarde cuando las circunstancias lo
permiten.
Cada una de las opciones es calificada con un
número por el paciente: 0 si nunca se adormece, 1
cuando existe una ligera posibilidad de
adormecerse, 2 una moderada posibilidad de
adormecerse y 3 alta probabilidad de adormecerse.
Cuando el puntaje es mayor de 10 se debe
considerar a una persona somnolienta y
tiene mayores posibilidades de sufrir una apnea
obstructiva del sueño.
El antecedente de quedarse dormido mientras maneja
es lo suficientemente grave como para
investigar en un laboratorio del sueño.
Un paciente hipertenso tratado o no tratado
también debe derivarse para ser estudiado ya que
la prevalencia de la hipertensión en pacientes con
apnea del sueño no tratada es mucho más alta que
en la población general.
La apnea del sueño no tratada puede derivar en una
hipertensión difícil de controlar y el
tratamiento de la apnea del sueño puede
revertir la hipertensión por lo que es
importante diagnosticar apnea del sueño en
pacientes que roncan y son hipertensos.
La presencia de hipoxemia nocturna
(es el descenso del nivel de oxígeno en la sangre)
es sugerente de apnea del sueño, pero no es
específico de este trastorno. Otras
enfermedades como la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica también causan un descenso
del nivel de oxígeno en sangre.
Tal vez el hallazgo físico que más ayuda a
predecir la presencia de una apnea obstructiva del
sueño es la obesidad. El 60% de los
pacientes con diagnóstico de apnea del sueño son
obesos. Si se toma el tamaño del cuello y
es mayor a 43 cm en los hombres y mayor
a 41 cm en las mujeres se correlaciona
fuertemente con un hallazgo positivo para la apnea
del sueño al realizar estudios del sueño.
¿Todos los roncadores padecen apnea?
El ronquido por sí mismo puede ser benigno y no
todos los roncadores padecen apnea. Pueden
transformarse o ser un síntoma de apnea
obstructiva del sueño y pueden agravarla. El
ronquido habitual (es decir cuando se produce
más de 4 veces por semana) es el primer
indicador de un desorden mayor y constituyen un
serio problema cuando pueden ser indicadores de
apnea obstructiva del sueño. Consecuencias:
la apnea del sueño provoca problemas en la
circulación sanguínea, y al no recibir el
cerebro oxígeno suficiente durante la apnea (que
puede durar entre 10 segundos a 2 minutos)
disminuye el rendimiento físico e intelectual.
Muchos estudios han involucrado a los ronquidos
nocturnos como factores de riesgo para
enfermedades vasculares, hipertensión arterial,
accidente cerebrovascular, enfermedad coronaria
y hasta causa de morbilidad. Se ha
estudiado la relación entre los ronquidos y la
hipertensión arterial desde los años ochenta,
pero aún no se ha podido confirmar esta
asociación.
Con respecto a la relación entre ronquidos y
enfermedad cardiovascular y accidente
cerebrovascular no existen estudios bien
realizados que avalen esta asociación.
En los niños la presencia de ronquidos
intermitentes durante el transcurso de una
infección de las vías aéreas son una simple
molestia y no constituyen un motivo de alarma.
Los ronquidos habituales causan un sueño
fragmentado lo cual repercute en problemas de
conducta, disminución de la atención en el colegio
y somnolencia durante el día. Esto puede estar
indicando un problema más serio como la presencia
de apnea del sueño.
En la infancia lo importante es determinar qué
niños padecen de ronquidos benignos y
cuándo deben ser evaluados o ser tratados. Igual
que los adultos cuando la respiración se
interrumpe durante el sueño en un niño roncador,
generalmente situación observada por los padres,
es un indicador de apnea obstructiva del sueño
y debe estudiarse y tratarse.
Tratamiento
En general el tratamiento para los ronquidos es
efectivo y barato. La posición de
decúbito lateral (es decir dormir de
costado) alivia los ronquidos. Para mantener esta
posición existe una técnica llamada “técnica
de la pelota de tenis”. Se cose un
bolsillo en la espalda de una remera y se coloca
una o dos pelotas de tenis. Cuando la persona se
da vuelta y se ubica boca arriba las pelotas tocan
la columna y se retorna a la posición de costado.
El descenso de peso es un recurso
fundamental. Puede curar a los pacientes que
padecen de apnea del sueño y el descenso de unos
pocos kilos hasta puede hacer desaparecer los
ronquidos.
Otro recurso muy útil es abandonar el hábito de
fumar. El consumo de alcohol o de
sedantes para ayudar a dormir empeoran los
ronquidos por la relajación muscular que
producen.
Son útiles los antihistamínicos y los
descongestivos para aquellas personas que
roncan por una alergia de estación. También son
eficaces los corticoides nasales.
El uso de dispositivos orales tomando una
impresión de la boca del paciente es otra
medida a tener en cuenta. Lamentablemente es un
tratamiento costoso.
La realización de cirugías se está
observando cada vez con mayor frecuencia, pero son
útiles solamente para tratar los ronquidos ya que
si se las realiza en aquellos con apnea
obstructiva del sueño puede llegar a producir una
“apnea del sueño silenciosa”.
Dra. Adriana
Messina
Especialista en Clínica Médica y Nutrición
Equipo médico de SaludUno.com
www.saluduno.com |