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El ejercicio físico realizado correctamente
mejora la expectativa de vida de las personas.
Un programa adecuado de ejercicios puede ayudar
al individuo a desarrollar al máximo su
potencial, atenuar las consecuencias del
envejecimiento y mejorar el estado físico y
mental.
Vivir muchos años con una buena forma física y
mental y libre de enfermedades es la situación
ideal para la mayoría de la población. En un
artículo publicado en la revista "Medicina
Clínica" y realizado por los doctores Castillo,
Ortega y Ruiz, de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Granada, se revisa la utilidad
del ejercicio como tratamiento para prevenir los
efectos del envejecimiento.
Existe una clara relación entre el nivel de
actividad física y el riesgo de enfermedad
cardiovascular, obesidad, diabetes,
osteoporosis, ansiedad, depresión y algunos
cánceres como el de colon, mama o pulmón.
Hasta el día de hoy, el ejercicio físico,
practicado de manera apropiada, se ha mostrado
como la mejor herramienta disponible para
retrasar y prevenir las consecuencias del
envejecimiento, así como para fomentar la salud
y el bienestar de la persona.
Según los autores del trabajo, el ejercicio
mejora la función muscular, articular, ósea,
cadiocirculatoria, respiratoria, endocrina, las
defensas del organismo y la mente. Además,
mejora el control del azúcar de los pacientes
con diabetes y reduce el riesgo de fractura de
cadera porque hace que se pierda menos calcio de
los huesos y que éstos sean más densos.
Pero para que el ejercicio sea útil es necesario
practicarlo de forma regular, con una intensidad
adecuada y mediante un programa de entrenamiento
que mejore las capacidades del individuo. El
momento y la intensidad se deberán adaptar a las
características de cada sujeto y se tienen que
alternar con períodos de descanso y adaptación.
Tratamiento individual
La condición física es un concepto que implica
algo más que el simple hecho de realizar
ejercicio. Es decir, no es sólo que el paciente
se mueva, sino que lo haga de forma que
favorezca la buena respuesta de todas las
funciones del organismo.
Cuando se realiza de forma adecuada los
beneficios del ejercicio se producen siempre,
independientemente de la edad, y el estado de
salud que la persona posee.
La "prescripción" del ejercicio se debe hacer de
forma individualizada, es decir, teniendo en
cuenta las cualidades de las personas. El
objetivo es conseguir que el individuo haga una
actividad física de intensidad moderada, lo que
equivale a andar a un ritmo de 5 o 6 kilómetros
por hora durante al menos 30 minutos al día,
aunque algunos estudios demuestran que también
son útiles sesiones intermitenes de 10 minutos
que aucmulen un total de 30 minutos al día.
La mayoría de los organismos sanitarios de los
países desarrollados han puesto en marcha
campañas agresivas destinadas a fomentar la
actividad física en los ciudadanos. Así, por
ejemplo, los programas que fomentan el ejercicio
en EEUU se consideran más importantes que los
del control de la obsesidad, el tabaco o las
vacunas.
Los autores de este estudio concluyen que
"potenciar un buen estado de forma física,
constituye, sin lugar a dudas, la mejor medicina
hoy disponible para luchar contra el inexorable
proceso de envejecimiento, posiblitando el tan
ansiado objetivo de añadir tanto años a la vida
como vida a los años".
Fuente: El Mundo Salud (España)
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