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Los médicos podrían llegar algún día a
diagnosticar la enfermedad de Parkinson de una
manera poco convencional, con gotas para los
ojos.
Al comparar la dilatación de las pupilas causada
por gotas para las ojos utilizadas en
consultorios oftalmológicos con las causadas por
gotas de cocaína, los investigadores de Japón
aseguraron que pudieron identificar con
precisión cuáles pacientes tenían Parkisnon.
Por el momento, no existe ninguna prueba de
diagnóstico específica para la enfermedad de
Parkinson, la cual es causada por la muerte
gradual de las neuronas que producen el
neurotransmisor dopamina. Entre los síntomas de
este trastorno del sistema motor se encuentran
temblor, rigidez, movimientos lentos y pérdida
del equilibrio.
"Desafortunadamente, no hay una manera clara de
diagnosticar Parkinson", aseguró el Dr.
Spriridon Papapetropoulos, profesor asistente de
neurología de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Miami.
"Por ahora, el diagnóstico sigue siendo
clínico", lo que significa que el médico debe
usar diversos criterios para establecerlo. Hay
algunas pruebas disponibles, como un pequeño
examen, pero no son confiables y rara vez se
usan, explicó.
Aún así, los hallazgos actuales están lejos de
ser definitivos.
"Esta prueba con gotas oftálmicas es una prueba
potencial de diagnóstico para la enfermedad de
Parkinson", aseguró el Dr. Shun Shimohama, autor
principal de una carta de investigación
publicada en la edición del 23 de febrero del
Journal of the American Medical Association. Sin
embargo, señaló que la neuropatía autonómica, el
daño a los nervios que regulan la porción
involuntaria del sistema nervioso, podría
afectar los resultados. Además, manifestó que el
tamaño del estudio era bastante pequeño.
"Necesitamos contar con un diagnóstico correcto
y si no existe ninguna prueba sencilla que pueda
darnos el diagnóstico, por lo menos podríamos
tratar de usar ésta", opinó Papapetropoulos.
Aunque tiene sus reservas.
"Esta carta de investigación fue una idea de
investigación interesante y cuenta con una gran
utilidad potencial", aclaró Papapetropoulos.
"Sin embargo, se trata apenas de una carta de
investigación con información muy limitada
acerca de las características clínicas de los
pacientes involucrados, acerca de los métodos
que utilizaron, acerca de la selección de los
pacientes. La comunidad científica debería
realizar una mayor prueba clínica sobre este
tema".
"Necesitamos recolectar más datos para un uso
práctico", agregó Shimohama, del departamento de
neurología de la Escuela de Postgrado de
Medicina de la Universidad de Kyoto de esa
ciudad en Japón.
En la prueba participaron 38 pacientes con
enfermedad de Parkinson, 20 controles y 10
individuos con atrofia multisistémica (AMS), una
enfermedad neurodegenerativa con diversos
síntomas que afectan el movimiento, la presión
sanguínea y otros.
Los investigadores registraron un diámetro
pupilar básico para todos los participantes con
una videocámara infrarroja con luz del día fija.
Cada participante recibió una solución de
fenilefrina (usada generalmente en exámenes de
los ojos y antes y después de la cirugía
oftálmica) en ambos ojos. Se registró el
diámetro pupilar 60 minutos más tarde.
Luego de un mínimo de 72 horas, la misma
cantidad de una solución al cinco por ciento de
cocaína se instiló en los ojos de los
participantes, y una hora después se registró el
diámetro pupilar.
Los investigadores calcularon luego la
diferencia entre la dilatación causada por la
fenilefrina y aquélla causada por la cocaína.
No hubo ninguna diferencia significativa en la
dilatación de la fenilefrina entre quienes
tenían Parkinson y quienes tenían AMS. Sin
embargo, la dilatación inducida por cocaína fue
significativamente menor en el grupo de
Parkinson que en los otros dos grupos, con poca
diferencia entre los controles y los que tenían
AMS. Y la diferencia entre la dilatación
inducida por fenilefrina y aquélla inducida por
cocaína fue mayor en el grupo de Parkinson que
entre los de control y AMS.
¿Cuál es la explicación biológica de este
hallazgo?
Según Shimohama, la cocaína bloquea la absorción
del neurotransmisor norepinefrina. La
acumulación de norepinefrina en los receptores
nerviosos causa dilatación. Si hay una
dilatación menor inducida por la cocaína, esto
significa que las terminales nerviosas se han
perdido, explico.
Los efectos secundarios de este procedimiento
parecen ser mínimos. Las pruebas con gotas
oftálmicas de fenilefrina y cocaína pueden
causar conjuntivitis en casos muy aislados",
aseguró Shimohama. "Algunos pacientes sienten
algo de mayor iluminación luego de la prueba
durante unos 30 a 60 minutos".
Por otro lado, otro estudio sugiere que si algo
en esta droga ilícita puede ayudar con el
Parkinson, entonces algo en un medicamento
contra el Parkinson podría llevar al tratamiento
de aquéllos que son adictos a la cocaína.
En un revés extraño, los científicos que
escriben en la edición del 23 de febrero de
Neuroscience han hallado una sustancia similar a
un medicamento para el tratamiento del Parkinson
que bloquea los efectos estimulantes de la
cocaína que podría llegar a convertirse algún
día en una terapia para esta adicción.
Cuando se le suministró a ratones una sustancia
similar a la benztropina, un medicamento
utilizado para tratar los síntomas de Parkinson,
y luego se les inyectó cocaína, no manifestaron
el comportamiento hiperactivo que generalmente
se asocia con la cocaína.
Fuente: Medline Plus
www.nlm.nih.gov/medlineplus |