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Un grupo de científicos del Instituto Cajal del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha
demostrado, a partir de experimentos en tejido
cerebral humano y en ratones, que un cannabinoide
es capaz de prevenir la pérdida de memoria y
reducir la inflamación cerebral asociada al
Alzheimer.
La eficacia del cannabinoide, similar al
componente activo de la marihuana, se demostró
después de comprobar que varias ratas en las que
se había inyectado esta sustancia combinada con la
proteína amiloide (desencadenante del mal) eran
capaces de recordar un camino que se les habían
enseñado dos meses atrás. No ocurrió lo mismo en
otras ratas a las que administraron exclusivamen
te la proteína amiloide, ya que, tras los dos
meses de ensayo ese grupo de animales había
olvidado el recorrido y presentaba inflamación
cerebral, inexistente en el grupo de animales
tratados con cannabinoide.
Los investigadores enseñaron durante cinco días a
ambos grupos a encontrar una plataforma escondida
en un tanque de agua. Se pensó que esta sustancia
podría ser eficaz en el tratamiento preventivo del
mal después de conocer sus propiedades
antiinflamatorias y neuroprotectoras. Además, los
resultados del trabajo, publicados en The Journal
of Neuronscience, sirvieron para caracterizar los
receptores de cannabinoides CB1 y CB2, a partir
del estudio de tejido cerebral de enfermos de
Alzheimer.
Los investigadores compararon tejido cerebral de
pacientes que murieron de Alzheimer con el de
personas sanas que habían muerto a una edad
similar. Esto les permitió observar que los
receptores de cannabinoides estaban asociados en
la enfermedad a marcadores de activación de la
microglía (célula inmune del cerebro), así como
con algunas neuronas que habían sobrevivido. El
receptor CB1 está presente en todos los tipos de
células del cerebro y su activación provoca los
efectos mentales del cannabinoide, mientras que
CB2 sólo está presente en la microglía.
El vínculo descubierto entre los receptores
cannabionoides y la citada activación celular
aporta nuevos datos a la hora de perfeccionar la
terapia contra el Alzheimer. La activación de las
células de microglía tiene lugar en el cerebro de
los pacientes de Alzheimer después de que la
célula amiloide se acumula en depósitos
denominados placas. Este proceso genera una
inflamación que desemboca en la muerte de
neuronas, y en la consiguiente pérdida de memoria.
Fuente: Diario Clarín (Argentina)
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