Notas:
Envejecimiento de la población, un lastre para el crecimiento económico
  

El progresivo envejecimiento de la población, combinado con el retroceso demográfico, es uno de los principales problemas que afectan las economías de los países desarrollados, y algunos de ellos hicieron sonar ya la alarma. En Alemania, por ejemplo, se teme que en los años 20 de este siglo el factor poblacional provoque una grave crisis en el crecimiento económico. El envejecimiento de la población hace que aumenten los costos de jubilación, salud y atención social, los cuales se financian con los impuestos de los trabajadores.
Expertos alemanes en economía y demografía, como los presidentes del Instituto de Investigaciones Económicas (IFO) de Munich, Hans Werner Sinn, o el que presidió el Instituto Kieler para la Economía Mundial, Horst Siebert, advirtieron ya sobre los riesgos.
Según el IFO, el envejecimiento de la población disparará el presupuesto público a partir del 2012, con una deuda estatal que puede llegar al 200% del producto interno bruto (PIB) alemán y un endeudamiento anual que sobrepasará el 7,0% de ese índice.
Las investigaciones que realizaron anteriormente otras instituciones, como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) de los países industrializados o la Comisión de la Unión Europea, ya arrojaron resultados similares a los del IFO.
Según el catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Economía de la Edad (MEA) de Mannheim, Axel Borsch Supan, Alemania vive un momento de calma que precede a la tormenta, pues entre el 2010 y el 2030 podría tener lugar la fase real de envejecimiento poblacional.
De acuerdo con los pronósticos de la oficina federal alemana de estadística, cerca del año 2020 los empleados entre 50 y 65 años se elevarán a 19 millones 500 mil y supondrán el 39% de la fuerza laboral.
Previsiones indican que podría combinarse un aumento de la cuota de personas mayores con una reducción del empleo en Alemania.
En 20 años, según los expertos, la oferta laboral retrocederá en un 0,9% anual, un efecto que podría costar un 0,7 de punto porcentual al índice de crecimiento económico del país.
Si la edad de jubilación real se mantuviera en los niveles actuales, en torno a los 60 años, en el 2030 habría 71 jubilados por cada 100 mil trabajadores, cuando hoy existen 44 por cada 100 empleados en Alemania. En el caso de que la edad de jubilación real ascendiera a 65 años, la cifra se reduciría a 47.
Una de las medidas que exigen los expertos para mantener bajo control las consecuencias negativas del envejecimiento poblacional, es la reducción de las jubilaciones anticipadas, de forma que la vida laboral se alargue y llegue realmente a los 65 años que marca la ley.
A partir del 2012 el número de personas mayores de 65 años aumentará en Alemania permanentemente, en comparación con la de las comprendidas entre los 15 y 64 años, hasta alcanzar una cuota del 50% en el 2050, según las previsiones del Instituto IFO.
El estudio señaló que las altas cifras de inmigración no podrán cambiar la situación, pues a pesar que evitarán el retroceso de la población alemana desde el 2030, no cambiarán la proporción de jubilados respecto a los activos que soportan el peso del pago de jubilaciones. Por ello, los expertos recomendaron una política demográfica activa que incentive a las familias jóvenes a tener hijos.
Esta medida, consideraron, debe combinarse con un estímulo financiero del sistema impositivo y un aumento de las posibilidades para el cuidado de los niños que aún no están en edad escolar.
Sin embargo, los analistas reconocen que estas políticas pueden llegar demasiado tarde. La solución del problema, indican, debería pasar por la reactivación de la actividad de los ciudadanos mayores alemanes, con la creación de un mercado laboral para los mismos.
En la actualidad, los trabajadores de cierta edad se rechazan demasiado pronto porque con el tiempo aumentan sus salarios, pero a la vez disminuye su productividad, por lo que aumentan las jubilaciones anticipadas.
Los expertos aconsejaron una flexibilización de los sistemas de prejubilación, de forma que puedan realizarse sin estar vinculadas a los impuestos de los trabajadores, a las cargas sociales o a las obligaciones de los convenios colectivos de las empresas.
Estas jubilaciones, con menores prestaciones, se compensarían, según la propuesta del IFO, con la creación de pequeños trabajos o empleos de media jornada para jubilados, que les permitirían aumentar sus ingresos y extenderían la actividad laboral en Alemania.
El gobierno alemán, sin embargo, no se atreve a debatir la recomendación del IFO en este momento, sino que aplazó su discusión hasta después de las elecciones parlamentarias que tendrán lugar a finales del 2006.

Fuente: Agencia Notimex