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Un análisis más preciso podría llevar a una forma
distinta de diagnosticar la enfermedad de
Alzheimer, y ayudaría a detectarla en sus primeras
etapas, cuando existe aún tiempo para el
tratamiento.
Aunque incluso cuatro millones de estadounidenses
sufrirían la enfermedad, que afecta la memoria, la
única forma de diagnosticarla en definitiva
consiste en estudiar el tejido cerebral durante la
autopsia.
Es importante tener una manera de diagnosticar el
padecimiento cuando el paciente está todavía vivo,
especialmente en las primeras etapas del mal, de
modo que puedan ser evaluados los tratamientos y
que la enfermedad se detecte a tiempo para ser
atendida.
“Si no podemos diagnosticarla, tampoco habrá una
terapia”, dijo Chad A. Mirkin, de la Universidad
del Noroeste.
Muchas compañías tienen terapias experimentales,
explicó, “pero éstas no son muy buenas si no
podemos diagnosticar un padecimiento en forma
definitiva para darle seguimiento”.
Mirkin, un investigador, trabajó junto con William
L. Klein en un equipo que desarrolló el nuevo
análisis, mismo que puede detectar pequeñas
acumulaciones proteicas en la médula espinal.
Los hallazgos del equipo son reportados en el
número de Proceedings of the National Academy of
Science correspondiente al 1 de Febrero de 2005.
La nueva prueba, llamada ensayo del “código de
barras” biológico, es 100,000 veces más precisa
que otros análisis disponibles, dijo Mirkin en una
entrevista telefónica.
Fue usada originalmente el año pasado, para buscar
una señal del cáncer de próstata. Mirkin dijo que
invitó a algunos investigadores para que
sugirieran los temas de otros análisis.
Klein, de la misma universidad, ha hecho
investigaciones que asocian el mal de Alzheimer
con una proteína en el cerebro, llamada beta-amiloide
derivada, dijo Mirkin.
El equipo investigador se propuso detectar esa
proteína en el fluido medular. Obtuvo muestras de
30 personas, 15 de las cuales padecían Alzheimer.
Los investigadores encontraron al menos una
cantidad pequeña de la proteína en todos los
pacientes, lo que según Mirkin, sugiere que todos
tienen un nivel normal de ese péptido.
Fuente: El Diario (NY, EEUU)
www.eldiariony.com |