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El aumento de una hormona explicaría las
candidiasis recurrentes Estimula el pasaje del
hongo a su versión más virulenta La enfermedad
aumentó un 469%
El contagio intrahospitalario de la candidiasis
es uno de los más grandes desafíos para la
infectología. Cándida es un hongo que habita en
alrededor del 50% de la población sana,
preferentemente en la piel y el tubo digestivo.
Pero bajo ciertas condiciones de desequilibrio de
la flora del organismo prolifera y provoca
candidiasis.
Los científicos saben que cuando el hongo pasa de
su forma levaduriforme -que es unicelular-
a la filamentosa -se ramifica formando una especie
de red- se vuelve más virulento y la infección
puede comprometer la vida del paciente.
Es un tema que se estudia en todo el mundo, pero
ahora un grupo de investigadores del Conicet
descubrió que el aumento de una hormona secretada
por el páncreas, el glucagon (cuya función
es elevar el azúcar en la sangre), acelera esta
transformación. Como en algunos diabéticos los
niveles de esta hormona aparecen incrementados,
son más susceptibles a la infección por Cándida
albicans.
In vitro, los científicos inhibieron el glucagon y
comprobaron que de ese modo se interfería en la
transformación del hongo de su forma más benigna a
su estadio más virulento.
Cándida, pero agresiva
"Cándida albicans -una de las más de treinta
especies del hongo- es cuantitativamente una de
las responsables más importantes de muerte por
infección sistémica, que se produce cuando la
infección ataca a los órganos, en personas
inmunocomprometidas (pacientes con leucemia, sida,
diabéticos, trasplantados, bajo tratamientos
prolongados de antibióticos)", explica la doctora
María Leonor Cantore, investigadora del Conicet.
El estudio de los mecanismos moleculares de C.
albicans concentra la atención de Cantore y un
grupo de científicos, integrado por las doctoras
María Susana Di Bernardo de Passeron y Patricia
Pardo, el doctor Pedro Fernández Murray y becarios
en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas y
Fisiológicas (IBYF) del Conicet, de la Cátedra de
Microbiología de la Facultad de Agronomía de la
UBA.
La investigadora explica que los hongos dimórficos,
como Cándida albicans, son llamados así porque
tienen la capacidad de realizar una transición
entre dos formas de vida. Este atributo en el caso
de albicans se asocia con su virulencia. Es que la
forma filamentosa facilita la adhesión y la
penetración del hongo en los tejidos.
El proceso patológico
Los investigadores reprodujeron las condiciones
para que Cándida se transforme y comprobaron que
la hormona glucagon es una estimuladora de este
proceso. La relación es directa: a más glucagon,
mayor actividad de una proteína que a su vez
modifica otras proteínas clave en la
transformación virulenta del hongo.
"En algunos casos de diabetes -afirmó la doctora
Cantore-, los niveles de esta hormona están
aumentados y los pacientes son muy susceptibles a
infecciones recurrentes por Cándida albicans, lo
que indicaría una relación causa-efecto entre los
dos fenómenos."
El hallazgo arroja luz sobre un mecanismo muy
complejo que desvela a científicos de los
laboratorios de primer nivel en el mundo. Su
conocimiento detallado es fundamental, ya que una
vez que la célula se ha transformado y la
infección se ha extendido es mucho más difícil
intervenir para salvar la vida del paciente.
Los resultados de la investigación básica de estos
científicos contribuyen a conocer más sobre la
biología del hongo causante de una de las micosis
más incontrolables, por el momento, para la
ciencia.
"Hasta hace diez años la Cándida ocupaba el lugar
número diez en el ranking de bacterias detectadas
en un hemocultivo; hoy, este hongo ocupa entre el
tercero y el cuarto lugar. El aumento de la
enfermedad candidiásica ha sido enorme, según
algunas estadísticas del 469 por ciento en los
últimos diez años", aporta el doctor Jorge Luis
Finquelievich, de la UBA.
Por Mariana Nirino
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