Notas:
Consumir pescado asado o a la brasa reduce el riesgo de ictus aunque comerlo frito lo eleva según un estudio
  

Consumir pescado preparado al horno o a la brasa reduce el riesgo de infarto cerebral si bien las posibilidades de sufrir esta patología se incrementan en el caso de comer pescado frito según las conclusiones de un estudio en sujetos de la tercera edad realizado por la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos) que se publica en 'Archives of Internal Medicine' una de las publicaciones del 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).
Según los expertos las enfermedades cardiovasculares son la causa principal de muerte y discapacidad en la tercera edad que es el segmento de la población con un mayor y más rápido crecimiento. Los resultados de estudios sobre consumo de pescado y riesgo de infarto cerebral son poco relevantes y ninguno se había enfocado en la tercera edad.
Los científicos examinaron la asociación entre diferentes tipos de platos preparados con pescado y el riesgo de infarto cerebral en adultos de 65 años o mayores. La dieta fue evaluada en 4.775 adultos entre 1.989 y 1.990 usando un cuestionario alimenticio que incluía con qué frecuencia de media los pacientes consumían pescado asado o a la brasa (incluyendo el atún) y pescado frito o en emparedados. Los participantes recibieron un seguimiento de 12 años.
Los investigadores descubrieron que las personas que consumían pescado asado o a la plancha de una a tres veces al mes tenían un riesgo de infarto cerebral un 14 por ciento inferior. El riesgo era un 15 por ciento más reducido en el caso del infarto cerebral isquémico.
Sin embargo el consumo de pescado frito y de emparedados de pescado se asoció con un riesgo un 37 por ciento mayor de todos los tipos de infarto cerebral y un 44 por ciento superior en el caso del infarto isquémico.
Según los científicos cada plato de pescado frito o emparedado de pescado por semana adicional incrementó el riesgo de infarto un 10 por ciento con un 13 por ciento más de riesgo en el caso del infarto isquémico. El consumo medio de consumo de pescado era de 0 7 porciones de pescado frito o en emparedado y de 2 2 porciones de pescado asado o a la brasa.
Aunque estas asociaciones pueden reflejar hábitos dietéticos tempranos los resultados sugieren que la dieta podría influir en los riesgos de infarto más allá del desarrollo precoz de la enfermedad cardiovascular en adultos jóvenes y de mediana edad. Los expertos sugieren que la forma de cocinar puede ser importante cuando se considera la relación del consumo de pescado con el riesgo de infarto.

Fuente: Europa Press