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Se demostró en pacientes con distintos niveles
de demencia
Un metaanálisis -es decir, un estudio de estudios-
hecho sobre 30 trabajos de investigación que
analizaron 2020 casos de pacientes mayores de 65
años con distintos grados de demencia demostró que
la realización regular de un programa de
ejercicios mejoró el estado físico de los
pacientes. Además, impactó sobre sus funciones
cognitivas, su comportamiento y su estado de
ánimo.
"Déjenme contarles algo... Hoy la reina de
Inglaterra visita nuestra casa. Le prepararemos
una rica cena, pero antes tenemos que limpiar,
decorar y cocinar para ella. La reina es una mujer
muy bella y sofisticada, así que tendremos que
atenderla muy bien..."
La voz dulce y expresiva de la doctora Patricia
Heyn concentra la expresión de una decena de
personas mayores. Esta médica nacida en San Pablo,
Brasil, pero radicada en Estados Unidos, donde
integra la División de Geriatría del Centro de
Ciencias de la Salud de la Universidad de
Colorado, es una de las especialistas que ponen a
prueba día tras día el efecto del ejercicio en
personas que sufren Alzheimer y otras demencias.
Patricia Heyn, que estuvo de visita en Buenos
Aires invitada por la Sección Neurología Cognitiva
y Neuropsiquiatría Fleni, dijo que estos
resultados "no indican una mejoría, sino que la
enfermedad no avanza, algo que no es nada común".
Agregó que la mayoría de las personas internadas
en instituciones con diagnóstico de demencia grave
después de seis meses empeoran. "Y esto -aseguró-
no sólo se vincula con el carácter progresivo de
las demencias, sino también con la falta de
estimulación."
La gerontóloga señaló que la reducción de la
actividad física está altamente relacionada con la
declinación de las funciones físicas y psíquicas.
En ese sentido, ella y su equipo han desarrollado
un programa de estimulación multisensorial que
incluye el movimiento, pero también la puesta en
marcha de todos los sentidos, proponiéndoles
juegos con objetos concretos o relatos que
permitan trabajar con su memoria visual y verbal,
su capacidad de imaginar y representar personas,
cosas, situaciones o sentimientos.
Heyn dijo que en estudios experimentales se
comprobó que los pacientes estimulados de este
modo aumentaban la frecuencia cardíaca,
modificaban el tamaño de la pupila, incrementaban
la disponibilidad de glucosa en la sangre y
reducían la tensión muscular. "Y los hallazgos
indicaron también que las áreas corticales del
cerebro activadas durante los ejercicios de
imaginación eran similares a las que se estimulan
cuando se actúa", dijo la especialista, al señalar
que esta técnica permite la estimulación de varios
tipos de memoria a la vez.
Estimulación multisensorial
Contra lo que podría creerse, Patricia Heyn
aseguró que aun personas muy mayores y con grave
deterioro cognitivo son capaces de mantener la
atención si se les propone una ejercitación muy
modulado y con puntos más o menos intensos, donde
deban escuchar, usar colores, texturas, objetos, o
ser invitados a imaginar, bailar, caminar o
moverse... Además, las personas con demencia
imitan todo lo que ven. Todavía comprenden lo
suficiente para hacer lo que otros hacen.
La gerontóloga dijo que aunque las personas tengan
movilidad reducida es posible contarles una
historia y que con la imaginación ellas prepararán
un rico postre imitando los movimientos que se
hacen al batir o mezclar, limpiarán la casa
pasando una franela, o dibujarán un sol o un
corazón para decorar las paredes...
A la hora de hablar de una posible estrategia
preventiva de estas enfermedades, Heyn dijo que
los estudios en grandes poblaciones están
demostrando que los que han realizado más
actividad física y llevaron una vida de hábitos
más saludables tienen menor deterioro cognitivo
con la edad.
"Suele tener una evolución distinta aquel que se
jubiló y se quedó mirando televisión que quien se
mantuvo activo -dijo Heyn-. Los países con mayor
consumo de grasas suelen tener más porcentaje de
demencia, algo que parece ir paralelo también a
los casos de diabetes e hipertensión. Por eso la
enfermedad de Alzheimer podría comenzar a
considerarse una dolencia metabólica. Se cree que
la resistencia a la insulina, que predispone a la
diabetes, incrementa las disfunciones metabólicas
que también dañan el funcionamiento del cerebro."
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
"Son datos prometedores"
El doctor Facundo Manes, jefe de la Sección
Neurología Cognitiva y Neuropsiquiatría de Fleni,
dijo que "existen datos prometedores sobre el
efecto positivo del ejercicio en pacientes con
deterioro cognitivo. Pero se necesitan más
estudios sobre el tema".
Manes agregó que si bien se trata de un área
embrionaria "es un campo apasionante de
investigación, ya que lo que sí sabemos es que el
ejercicio, en personas normales, refuerza el
pensamiento positivo y creativo".
En Fleni, dijo el especialista, funciona un
Hospital de Día para personas con Trastornos
Cognitivos Progresivos, que incluye programas de
estimulación cognitiva y del lenguaje, terapia
ocupacional, kinesiología, estimulación musical,
taller de teatro y actividades recreativas y
deportivas, formado por un equipo
multidisciplinario de profesionales.
Fuente: Diario La Nación
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