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Catherine
Verfaillie:
Experta en células madre
Esta doctora investiga el potencial de un tipo
de célula madre adulta de la médula ósea capaz de
convertirse en una célula beta, del hígado o en
neuronas, al menos en el laboratorio. Busca la
cura para la diabetes,los fallos hepáticos y
Parkinson.
La doctora Catherine Verfaillie, directora del
Stem Cell Institutute en Minnesota (EE UU), es una
de las mayores expertas del mundo en células madre
adultas, que existen en los tejidos diferenciados
de los organismos y que retienen su capacidad para
diferenciarse en músculo, neurona, sangre o hueso.
Junto con las células embrionarias (derivadas del
embrión o ES), constituyen la base de una medicina
regenerativa, la gran esperanza para curar
enfermedades incurables hoy en día, como el
Parkinson o el Alzheimer, entre otras. Pero
Verfaillies es realista y pone el dedo en la
llaga. A pesar de las expectativas, esa medicina
aún no ha llegado a la clínica humana, y quizá
tarde 20 años en hacerlo, dice. O puede que nunca.
Las células madre adultas ofrecen ahora mejores
perspectivas clínicas, sin ser la panacea; basta
recordar los trasplantes de médula ósea que han
salvado y salvan a cientos de miles de pacientes
de morir de un cáncer. Verfaillie acudió al
Simposio Europeo de Medicina Regenerativa
organizado por la Fundación Ramón Areces y la
Asociación Española de Bioética. –¿Hasta qué punto
son inseguras las células embrionarias (ES) en los
ensayos clínicos conocidos? –Si las inyectas antes
de que se diferencien en un tipo de célula en
concreto, van a formar teratomas de forma muy
rápida y espontánea. Un teratoma no tiene porqué
ser un cáncer (es un tipo de tumor hecho de varios
tejidos que puede ser agresivo). En un estudio
publicado hace dos años, se tomaron células
embrionarias (ES) de ratón y se implantaron en el
cerebro de ratones con una patología similar al
Parkinson. Si lees el estudio, y comparas el
número de ratones a los que se inyectaron las
células, y el número de animales en los que se
discutían los resultados, uno de cada dos o de
cada tres ya no estaba al haber desarrollado
teratomas en el cerebro, producidos por una docena
de esas células trasplantadas. –No parece un gran
número. –Si trasplantas miles de millones de
células en humanos, y si sabes que una docena de
células es suficiente como para causar un teratoma
en uno de cada tres animales, nadie puede estar
seguro en la actualidad de eliminar en un ciento
por ciento las células ES no deseables. –¿Qué
opina de los ensayos con células ES embrionarias
que curan la diabetes en ratones? ¿Es posible que
puedan morir a la larga por un cáncer producido
por las propias células? –Sí, es posible. En
muchos de los ensayos en Parkinson y diabetes en
los EE UU se ha observado a los animales después
de entre seis y ocho semanas de recibir el
trasplante, y no viven más tiempo. Por lo que es
posible que, teóricamente, contengan células ES
indiferenciadas trasplantadas y que hayan
desarrollado teratomas, que son un tipo de tumores
benignos, pero tumores. Por lo tanto, creo que es
conveniente hacer un seguimiento de estos animales
para asegurarnos de que no ocurra. –Se hace
necesario observar, por tanto, los efectos
secundarios. –Pero no sólo con las células ES,
sino con cualquiera que se haya cultivado en el
laboratorio durante un tiempo largo. Las células
ES son un tipo que usualmente se mantienen a largo
plazo, pero además de producir teratomas, también
adquieren mutaciones o cambios genéticos que
podrían desembocar en un cáncer en su linaje,
aunque esto no sólo se aplica a este tipo de
células, sino a todo tipo de células cultivadas.
Con las células madre adultas, por ejemplo,
mantenidas en el laboratorio hasta que se dividan
doscientas o trescientas veces puede adquirir
anormalidades cromosómicas que podrían producir
tumores. –Sin embargo, parece el uso de células
madre adultas ha proporcionado mejores resultados
en ensayos e incluso en la clínica. ¿Sabe por qué?
–Creo que una de las razones por las que las
células madre adultas no deberían olvidarse
(aunque las ES embrionarias sean estupendas) es
que sabemos que las personas que han recibido
trasplantes de estas células no mueren por cáncer.
Los trasplantes de médula ósea curan el cáncer, no
crean tumores. Se han realizado además trasplantes
de células cardíacas y de la piel. Las células
mesenquimales se han trasplantado a la gente sin
que se observen tumores. ¿Quiero decir que las
células madre adultas van a curar cada enfermedad
en el hombre? No lo sé, y no creo que nadie esté
en condiciones de decir sí a esta pregunta. –¿Cree
que se ha politizado el uso de las células madre,
en el sentido de que uno parece de derechas si
apuesta por las adultas y de izquierdas si opta
por las embrionarias? –Sí. Hasta cierto punto se
ha asociado con la batalla entre conservadores y
liberales, en España serían los socialistas contra
la derecha, y todo basado en las creencias,
catolicismo, islam, judaismo, conceptos diferentes
acerca de cuando empezó la vida. Por otra parte,
es cierto que en cualquier país, tanto en EE UU
como en España, hay una competición para obtener
fondos, en el sentido de en dónde tendríamos que
colocar estos fondos, si en la investigación con
células embrionarias o en las adultas, o si unas
excluyen a las otras. Y mi respuesta es que creo
que tenemos que invertir en ambas. No creo que
haya gente hoy en día que afirme que las células
madre adultas sean capaces de convertirse en
neuronas específicas o en músculo cardíaco. Y lo
mismo ocurre con las células ES. No creo que haya
gente que hoy afirme que es capaz de dirigir estas
células para convertirlas en un tipo particular y
nada más para practicar una terapia segura. Puedes
pensar: «Bien, admito que un 1 por ciento de las
células precursoras no sean las que quiero, es
decir, tengo células precursoras de hueso, de
músculo cardiaco o de neuronas, pero si quieres
trasplantar estas células ES al cerebro, no sería
bueno tener entre ellas a células que formaran
hueso. –¿Cual es el estado actual de las
investigaciones? –Es aún muy temprano para afirmar
algo. Y es muy posible que las células
embrionarias o las adultas que muestran
características como las embrionarias nunca
lleguen a la clínica. ¿Por qué poner dinero
entonces? Por que al investigarlas podemos
descubrir nuevos fármacos y hormonas de
crecimiento capaces de reparar nuestras células,
sin que tengamos que trasplantar células para eso.
Tenemos que ser realistas y decir que todavía
queda mucho para que estas células se usen en
clínica. –¿Cree que las expectativas de estas
terapias se han magnificado un poco en los medios?
–No solamente en los medios, sino también en los
propios científicos, que andan muy excitados.
Fuente: La Razón (España)
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