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Ciertos lípidos como el ácido graso
docosahexanoico (DHA), que abunda en alimentos
como la soya y el pescado, pueden ayudar a
prevenir y reducir los efectos del Alzheimer,
según una de las tres investigaciones presentadas
el lunes, por la Comisión Europea (CE).
"Una dieta rica en DHA reduce el impacto del AB42
(la toxina molecular del mal de Alzheimer)", dijo
a EFE el responsable de la investigación Lipidet,
Tobías Hartmann, del Centro de Biología Molecular
de la Universidad de Heidelberg (Alemania).
Hartmann afirmó que su equipo, que cuenta con la
colaboración de universidades en Hungría, Suiza,
República Checa, Holanda, Finlandia e Israel, ha
logrado identificar otros lípidos que tienen un
efecto positivo en el desarrollo del Alzheimer,
pero no quiso hacer públicos sus nombres porque se
encuentran todavía en fase de prueba. "También
hemos descubierto que muchos lípidos actúan en
combinación", señaló Hartmann.
La CE celebra hoy y mañana el taller
"Investigación en Nutrición y Envejecimiento", en
el que se discutirán una docena de proyectos
financiados por la UE en el marco del quinto y
sexto (2002-2006) Programa Marco de Investigación.
En una rueda de prensa, en la que se presentaron
otros 3 proyectos, Hartmann afirmó que la demencia
afecta a una de cada 20 personas mayores de
sesenta y cinco años, y a una de cada cinco
mayores de ochenta, de las que el Alzheimer supone
un 55% de los casos.
La dieta alta en grasa ha sido identificada como
un factor de riesgo para el Alzheimer, pero las
investigaciones más recientes sobre esta
enfermedad, comúnmente tratada con medicamentos,
han demostrado la necesidad de ingerir ciertos
lípidos para prevenir este mal que afecta a la
corteza cerebral.
El proyecto, que entrará próximamente en la fase
clínica para validar su efectividad en las
personas, y que cuenta con 2,2 millones de euros
de financiamiento de la UE, tiene como objetivo
definir un prototipo de dieta para el consumo
humano que reduzca los efectos del mal de
Alzheimer.
Otra investigación presentada por Rikke Andersen,
del departamento de Nutrición del Instituto Danés
de Investigación Veterinaria y Alimenticia, reveló
que la población europea sufre deficiencias de
vitamina D.
La investigación del equipo Optiford, entre los
que participan la Universidad Complutense de
Madrid, analizan el nivel apropiado para
enriquecer alimentos como el pan con vitamina D,
mediante investigaciones comparativas en las
poblaciones con más riesgo (mujeres, niños,
personas mayores e inmigrantes).
Los científicos de este proyecto, que cuentan con
un financiamiento comunitario de 1,75 millones de
euros, señalan que cada treinta segundos algún
ciudadano de la UE sufre una fractura relacionada
con la osteoporosis, y estiman que el número de
fracturas de cadera aumentará un 135% -de 414 000
a 972,000- en el año 2050.
Por su parte, el doctor Joel Doré, de la Unidad de
Ecología y Fisiología del Sistema Digestivo del
Instituto Nacional de Investigación Agronómica de
Jouy-en-Josas (Francia), señaló que "es más fácil
que la flora intestinal de las personas mayores
sea colonizada por agentes patógenos". Doré
encabeza una investigación europea llamada "Crownlife",
financiada con 1,82 millones de euros por la UE,
que busca crear alimentos "funcionales" que
mejoren la salud y reduzcan el riesgo de
enfermedad en las personas mayores.
Entre estos productos se encuentran los llamados
prebióticos (que no son digeridos en la parte alta
del estómago) y probióticos (hechos de
microorganismos tales como las bifidobacterias o
los lactobacilos), comunes en el mercado europeo.
El proyecto, que se encuentra todavía en su fase
de desarrollo, ha logrado aislar microorganismos
como candidatos para nuevos probióticos.
Fuente: Agencia
EFE |