Notas:
Un trabajo multidisciplinar del Hospital Valle de Hebrón permite diferenciar un grupo específico
Descripta la LGMD 1G, una nueva forma de distrofia muscular autosómica dominante
  

Un trabajo desarrollado por el Servicio de Neurología del Hospital General Valle de Hebrón, de Barcelona, ha diferenciado un nuevo tipo de distrofia muscular autosómica dominante en dos grupos de pacientes. En una segunda fase se intentará realizar la descripción y describir el mecanismo genético causante, lo que llevaría a una terapia preventiva en los padres y a otra efectiva en los descendientes, según los autores.

El objetivo del estudio ha consistido en describir los rasgos clínicos, histológicos y genéticos de una amplia familia de LGMD y con aparente herencia autosómica dominante.

"Encontramos inicialmente una familia a través de tres generaciones que presentaban signos clínicos de distrofia muscular de cinturas LGMD, con un patrón de herencia autosómico dominante que comprende cinco generaciones", ha explicado Josep Gámez, del Servicio de Neurología del Hospital General Valle de Hebrón, de Barcelona.

En cinco pacientes se practicó biopsia muscular y se realizó análisis genético para los locus de los cromosomas asociados con otras formas de LGMD. De los 61 pacientes examinados, 32 presentaron clínica que sugirió que se trataba de una variante y una patología diferenciada de otras distrofias. Esos 32 pacientes mostraban debilidad en las cinturas pélvica y escapular. La severidad parecía empeorar a través de las generaciones sucesivas. La biopsia muscular mostró hallazgos no específicos compatibles con distrofia de cintura. Los estudios genéticos de ligamiento con los cromosomas 5q31, 1q11- q21, 3p25, 6q23 y 7q demostraron que esta enfermedad no es alélica a las formas conocidas de LGMD, como son la 1A, 1B, 1C, y 1D y 1E. Por lo tanto, esta familia tiene una forma genéticamente distinta de las distrofias de cintura autosómica dominante ya conocidas.

Al menos catorce formas distintas de distrofias han sido identificadas hasta ahora, incluyendo cinco tipo de formas dominantes. Las distrofias de cinturas comprenden un grupo genéticamente diverso de enfermedad muscular con debilidad predominate proximal y axial.

Desde el descubrimiento molecular, la clasificación de la denominación de las distrofias ha evolucionado en la última década. Algunas son recesivas, pero al menos cinco de ellas son formas dominantes.

Herencia dominante


En el Valle de Hebrón el estudio se centró en casos donde existía una aparente herencia dominante en cinco generaciones; se estudió el genotipo clínico y los hallazgos morfológicos en biopsia muscular.

"Este tipo de distrofias se han analizado desde el punto de vista genético, diferenciándose los casos donde se presentaba de forma dominante de los de la forma recesiva", ha indicado Carlos Cervera, jefe clínico del Servicio en Valle de Hebrón y coautor del estudio.

El trabajo multicéntrico internacional y multidisciplinar se ha realizado en colaboración con el Departamento de Neurología de la Universidad de Columbia en Nueva York. La descripción tiene implicaciones sobre todo de tipo diagnóstico diferencial, ya que determinados grupos de pacientes no han podido ser clasificados de modo específico.

En la misma familia descrita se han distinguido dos perfiles de paciente. "En un grupo es evidente la debilidad de los músculos proximales y que debuta aproximadamente sobre los 40 años de edad. El paciente tiene que someterse a una limitación de movimientos, pero al menos mantiene un mínimo grado de autonomía", ha añadido Gámez.

En otro grupos se ha descrito un patrón muy severo en edad infantil que antes de los 20 años de edad implica una inmovilización y necesidad de desplazamiento en silla de ruedas. Igualmente, "se ha podido comprobar una anticipación clínica de los síntomas a través de las generaciones.

Ello supone que los hijos presentan los síntomas de modo más precoz que sus padres y sin diferencias dependiendo del sexo transmisor", ha precisado Cervera. Este fenómeno de anticipación ya se había comprobado en la LGMD de tipo 1A, que fue la primera descrita de las variantes, lo que corrobora lo que se había observado.

¿Horizonte lejano?

Tras la caracterización en la que se ha comprobado que no coincide el perfil genético, la mutación del gen responsable de la proteína implicada es ahora el nuevo frente de investigación. El problema es que, por el momento, "no podemos establecer un plazo definitivo. Pero seguramente la terapia génica será posible al menos en los descendientes y el consejo genético en los padres. Es un horizonte común al resto de enfermedades neuromusculares", ha destacado el neurólogo Josep Gámez. Otras observaciones complementarias del trabajo reflejan que tampoco existe afectación cardiaca ni retracciones articulares precoces, características de otras distrofias de cinturas. En el trabajo han colaborado además el Centro de Investigaciones de Bioquímica y Biología Molecular, y los departamentos de Patología y Neuropatología, todos de Valle de Hebrón.
(Neurology. 2001;56:450-454).


Toni González. Barcelona
Fuente: DiarioMedico.com
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