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Médicos
estadounidenses recurren a la técnica del "caballo
de Troya", consiste en la inserción a nivel
celular de una molécula para bloquear la
acumulación de otras proteínas que forman las
placas amiloides que originan la enfermedad en el
cerebro
Médicos estadounidenses han recurrido a la técnica
del "caballo de Troya" para crear un tratamiento
contra el mal de Alzheimer que también podría
aplicarse al virus que causa el sida, según un
estudio que publica la revista "Science".
El tratamiento consiste en la inserción a nivel
celular de una molécula que recibe la ayuda de una
proteína de dimensiones mucho mayores para
bloquear la acumulación de otras proteínas que
forman las placas amiloides que originan la
enfermedad en el cerebro.
Con la evolución del Alzheimer, los pacientes
experimentan en las primeras etapas cambios de
personalidad y de conducta, así como
alucinaciones.
Después, sufren pérdida de la memoria, demencia,
pérdida del control fisiológico y mueren en una
reducción progresiva de todas las capacidades
mentales para la que hasta ahora no existe cura.
Según el Instituto de Neurología de Estados
Unidos, se calcula que en estos momentos hay en el
país unos 4,5 millones de personas mayores de 65
años que están sufriendo los síntomas de la
enfermedad.
Gerald Crabtree, investigador del Instituto Médico
Howard Hughes, indicó que la técnica del "caballo
de Troya" supera un viejo e importante problema de
los medicamentos que se usan actualmente para
combatir el mal.
Ese problema es la limitada capacidad de las
moléculas contenidas en el medicamento que invaden
una célula y son demasiado pequeñas para
interactuar e influir en la función de las
proteínas. "Esta es una estrategia muy
inteligente", manifestó el biólogo Roger
Briesewitz, de la Universidad Estatal de Columbus
(Ohio). "Al unir una pequeña molécula medicinal a
una proteína endógena, el medicamento se convierte
en una gran medicina que puede alejar a las
proteínas que quieren adherirse", añadió.
Hasta ahora, el método no se ha probado en
animales ni tiene uso clínico en pacientes del mal
de Alzheimer.
Según señala Ingrid Wickelgreen en un artículo que
acompaña al estudio, esta técnica podría aplicarse
también para combatir otras enfermedades
neurodegenerativas como el mal de Parkinson en el
que la interacción de las proteínas es clave.
"Creemos que la idea de combatir las proteínas con
proteínas se va a generalizar", manifestó el
químico Jason Gestwicki, uno de los autores del
estudio.
Crabtree manifestó que la táctica también podría
aplicarse a otros trastornos proteínicos
incluyendo la posibilidad de interferir en los
procesos enzimáticos que son cruciales para la
multiplicación del virus de inmunodeficiencia
humana (VIH) que causa el sida.
Fuente: El Universal (México)
www.el-universal.com.mx |