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El desequilibrio
entre las acciones de las proteínas
transtirretinas y beta-amiloide está en el origen
de la enfermedad de Alzheimer, según un estudio
murino estadounidense que se ha presentado en la
Reunión Anual de la Sociedad de Neurociencia
celebrada en San Diego.
Una proteína cerebral detiene la progresión de la
enfermedad de Alzheimer. La transtirretina evita
el deterioro de las células cerebrales al bloquear
la acción de la proteína tóxica beta-amiloide. Así
lo ha expuesto un equipo de la Universidad de
Wisconsin-Madison en la XXXIV Reunión Anual de la
Sociedad de Neurociencia en San Diego
(California).
"Según los resultados de estudios animales, se
sabe que el proceso de la enfermedad depende en
gran parte de un sutil equilibrio entre la
proteína transtirretina y la beta-amiloide. En
sujetos con enfermedad de Alzheimer, el número de
proteínas beta-amiloides sobrepasa al de
transtirretinas", ha señalado el coordinador del
trabajo, Jeff Johnson, profesor en la citada
universidad estadounidense.
Los investigadores descubrieron el efecto de la
transtirretina al estudiar ratones transgénicos
con genes defectuosos de humanos con Alzheimer
incipiente. Tal y como se esperaba, los genes
mutados aumentaban el nivel de la beta-amiloide.
Sin embargo, los animales no exhibían síntomas de
Alzheimer.
El análisis del cerebro de estos ratones detectó
un incremento exponencial del nivel de
transtirretina. La inserción de un anticuerpo que
evitaba la reacción de la transtirretina ante la
beta-amiloide favoreció la muerte celular en estos
animales, han explicado.
Fuente: Diario Médico
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