Notas:
El umbral de declive físico se ha retrasado más de 5 años
  

Dentro de unos quince años, la sociedad española será una de las más envejecidas del mundo, según los últimos datos de la ONU. La reflexión de geriatras y especialistas en gerontología es desarrollar y poner en práctica estrategias reales de salud integral.

El número de ancianos en el País Vasco durante los últimos treinta años ha pasado del 7 al 18 por ciento, tendencia que se ha valorado en el III Congreso de la Asociación Vasca de Geriatría y Gerontología Zahartzaroa. Juan Luis Santamaría, que preside dicha sociedad, considera que este crecimiento exige "una mayor preocupación de las instituciones y una mirada de máxima atención desde el mundo de la sanidad."
Santamaría ha señalado que "las innovaciones en tratamientos individualizados, las terapias del insomnio, la prevención y abordaje de la incontinencia de esfínteres, la nutrición del anciano, los trastornos en la demencia, la anorexia, la animación estimulante, las nuevas intervenciones farmacológicas en geriatría, el abordaje de los problemas bioéticos, la aparición de la nueva farmacología o los planes de atención al paciente geriátrico son cuestiones capitales en el mundo de la geriatría y aspectos que deben abordarse con carácter prioritario.

En los últimos informes de la ONU se refleja la previsión de que "en quince años la sociedad española puede ser la más envejecida del mundo." Además, el progreso de la medicina ha logrado prevenir numerosas enfermedades y sus consecuencias, lo que provoca que la dependencia por enfermedad se retrase. Por citar un ejemplo, en Estados Unidos ésta ha disminuido un 6,5 por ciento en diez años.

"Para ello ha sido decisiva la intervención de la geriatría en la prevención y en la rehabilitación de las personas mayores".

El especialista también ha recordado que el umbral a partir del cual comienza el declive también ha variado. Si hace unos años se fijaba en torno a los 75 años, en la actualidad la barrera se coloca entre los 80 y los 85 años.

Atención personalizada
Según Juan José Calvo, que ejerce su profesión como director médico de la Residencia Zorroaga, de San Sebastián, "se trata de personas que padecen varias enfermedades a la vez y requieren una atención médica más personalizada. Ahora desarrollan esta función de control los médicos de cabecera, pero es una labor que se hace muy difícil cuando el paciente presenta problemas de salud complicados y cuando precisa una medicación más amplia o cuando el propio enfermo no puede asistir a la consulta".

Igualmente, cuando existe una cierta dependencia también hay que velar por el cuidador, que generalmente es un familiar: hay que reforzarle en lo que está haciendo o corregirle.

Calvo, en colaboración con el vicepresidente de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, ha firmado un comunicado en el que se reclama la posibilidad de que psicólogos y geriatras prescriban fármacos antidemencia en el País Vasco.

Texto consensuado
El texto de la proclama señala que "con la intención de regularizar y normalizar una práctica de prescripción comúnmente aceptada en el ámbito nacional e internacional, el colectivo de psiquiatras y geriatras del País Vasco ha solicitado al Departamento de Sanidad del Gobierno vasco la capacidad de prescribir fármacos antidemencia en la Comunidad Autónoma del País Vasco". El objetivo del colectivo de psiquiatras y geriatras es ofrecer la mejor de las prácticas médicas y "conseguir un adelanto incuestionable en el tratamientos de las demencias".

Normalizar la situación
"En la actualidad, la prescripción de los fármacos antidemencia en el País Vasco está restringida a la especialidad de Neurología y regulada por el sistema de visado. Sólo el especialista neurólogo está facultado para realizar la primera prescripción tras el diagnóstico y, una vez que la receta se haya visado en el servicio de inspección de farmacia, el propio médico de cabecera adquiere la facultad de prescribir", ha recordado Juan José Calvo. El documento realizado por los expertos precisa que "es práctica habitual, no obstante, que tanto psiquiatras como geriatras se vean implicados en la primera detección y en el seguimiento de casos de demencia en general y de Alzheimer en particular. La actual limitación a la hora de la prescripción de estos fármacos retrasa la puesta en marcha de los tratamientos, con el consecuente perjuicio para los pacientes y para los familiares".

Fuente: Diario Médico
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