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Un nuevo estudio
analizará el cerebro de pacientes con la
enfermedad de Alzheimer para ver si varios tipos
de escáneres pueden trazar el curso del
padecimiento y determinar si algunos medicamentos
pueden retardar su progreso, dijeron médicos el
miércoles. Funcionarios del Instituto Nacional del
Envejecimiento (INE) tienen esperanzas que el
estudio estimulará a las empresas farmacéuticas a
crear nuevos fármacos para tratar la enfermedad de
Alzheimer, que afecta a alrededor de 4,5 millones
de estadounidenses y que se espera se extienda a
millones más a medida que envejece la llamada
generación de los baby boomers, nacidos entre 1946
y 1964.
La asociación de cinco años de empresas públicas y
privadas con un presupuesto de 60 millones de
dólares, incluirá a 800 adultos de Estados Unidos
y Canadá, así como a expertos en neurología, en
Alzheimer, imágenes y otras áreas de la medicina.
El estudio utilizará dos tipos de escáneres
-imágenes de resonancia magnética (IRM) y
tomografías por emisión de positrones (TEP)- así
como marcadores biológicos en la sangre, la orina
y en la médula espinal, para ver cuál ofrece mejor
indicación sobre el progreso de la enfermedad.
"Esta es una fuente extraordinaria de talento y
recursos con una meta común: retrasar o impedir la
enfermedad de Alzheimer", dijo el director del
INE, Richard Hodes. "La iniciativa debe
convertirse en un estudio sin precedentes (...)
que nos ayudará a detectar cambios biológicos en
sus fases iniciales para identificar las personas
que corren mayor riesgo de desarrollar la
enfermedad y probar la eficacia de nuevos
tratamientos de forma más rápida y eficiente",
añadió.
Hodes expresó que empresas farmacéuticas ya están
probando fármacos encaminados a retardar el
progreso de la enfermedad de Alzheimer, que
destruye el cerebro con una acumulación de
proteínas y ocasiona una maraña de fibras
nerviosas. No hay cura para esta enfermedad y los
tratamientos actuales sólo ayudan a aliviar
temporalmente los síntomas. Si se logra trazar el
progreso de la enfermedad se podrían ahorrar años
de pruebas clínicas, dijo Hodes a periodistas en
una conferencia de prensa en la sede de la
American Medical Association.
Michael Weiner, director del estudio y experto de
la Universidad de California en San Francisco,
dijo que personas saludables y otras que padecen
un deterioro cognoscitivo ligero serán excluidas
de la investigación para utilizarlas como
comparación. "En los sujetos normales se observa
una pequeña disminución del volumen del cerebro,
pero sólo de uno o 2% al año", dijo Weiner en la
conferencia de prensa. En los casos de Alzheimer
la reducción cerebral es mucho mayor, agregó. "A
medida (...) que se pierden células nerviosas el
cerebro se encoge, en especial en ciertas
regiones, como el hipocampo", dijo Weiner. "Si se
cuenta con un fármaco que pueda retrasar el ritmo
de pérdida nerviosa, sería razonable pensar que
también se retrasaría la reducción del volumen del
cerebro".
El estudio también tratará de desarrollar un
patrón para utilizar marcadores biológicos y
técnicas de imágenes para diagnosticar y trazar el
desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. La
enfermedad de Alzheimer comienza con una pérdida
ligera de la memoria, pero puede progresar
rápidamente a un estado de confusión y
desorientación. Los pacientes pueden perder la
facultad de cuidarse a sí mismos y a menudo dejan
de reconocer a sus seres queridos.
Fuente: Agencia Reuters |