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Varios casos de
encefalitis propiciaron el final anticipado del
primer ensayo clínico con una vacuna frente al
Alzheimer. Pero el seguimiento de los pacientes
inoculados sugiere que la estrategia no debe
abandonarse. El ensayo clínico con la vacuna para
el Alzheimer iniciado hace tres años se suspendió
por los efectos adversos (encefalitis) que causó
en algunos pacientes. Sin embargo, el seguimiento
a tres años de los pacientes inoculados sugiere
que la estrategia no debe abandonarse porque los
resultados son prometedores, según ha explicado
Roger Nitsch, director de investigación
psiquiátrica de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Zurich, en Suiza, que ha
participado en el simposio sobre Nuevos abordajes
terapéuticos en la enfermedad de Alzheimer,
celebrado en Madrid con el patrocinio de MSD.
El equipo de Nitsch investiga el uso de
anticuerpos frente a la proteína beta-amiloide
para reducir la carga cerebral en ratones y
humanos, aunque este ensayo se suspendió por los
efectos adversos de la terapia.
La vacunación frente a las placas amiloides
propuesta por Nitsch consiste en la inyección del
péptido beta-amiloide (A beta) soluble. El
objetivo es generar anticuerpos frente a las
proteínas patológicas beta-amiloides, producto de
la proteína APP. En ratones, la inmunización con
este péptido tuvo un doble efecto, preventivo y
terapéutico, de las placas. Ante los prometedores
resultados en el modelo murino, se diseñó un
estudio clínico con más de 300 pacientes en el
que, inicialmente, se pretendía dar seis ciclos de
la vacuna. El estudio se detuvo después de la
segunda inmunización al detectarse tres casos de
encefalitis, cuando sólo habían recibido la vacuna
30 enfermos (24 en el grupo activo y 6 en
placebo). A pesar de la suspensión, el seguimiento
de los pacientes inmunizados a lo largo de tres
años ha arrojado algunas conclusiones.
Conclusiones a 3 años:
En primer lugar, "la cantidad de anticuerpos
generados frente a la beta-amiloide se mantiene
transcurridos tres años", ha comentado Nitsch.
Asimismo, los anticuerpos son capaces de cruzar la
barrera hematoencefálica, "un gran inconveniente
para muchas otras moléculas".
Otra ventaja es que los anticuerpos reconocen
únicamente a la beta-amiloide que se acumula en
las placas y no otra forma que se encuentra en
células de todo el organismo. "El hecho de que la
proteína APP se exprese de forma ubicua en todos
los tejidos impide el utilizar un anticuerpo
frente a toda ella, porque provocaría enfermedades
autoinmunes fuera del cerebro. Sin embargo, en
este estudio se ha visto que los anticuerpos se
dirigen únicamente al subtipo de la beta-amiloide
asociada a la enfermedad. Esta selectividad supone
una buena noticia para la vacuna, que no debe ser
rechazada como estrategia terapéutica para
solucionar la enfermedad", ha comentado Nitsch.
Otro dato esperanzador es que la presencia o
ausencia de anticuerpos no se asociaba a la
encefalitis.
Función cognitiva:
Los 30 pacientes del estudio se dividieron en dos
grupos, según tenían o no anticuerpos: 20 y 10
personas, respectivamente. Los resultados del test
Minimental demostraron que el grupo con
anticuerpos mantenía una capacidad cognitiva
estable al año. Esta capacidad se mantuvo mejor en
el transcurso del tiempo en los pacientes con
mayor cantidad de anticuerpos.
Para saber si la placa amiloide se eliminaba
realmente del cerebro, los científicos inyectaron
suero de los pacientes en ratones con EA y vieron
que los anticuerpos eliminaban las placas en un
plazo de cinco días.
La cascada es correcta:
Con el conocimiento disponible actualmente, la
relación entre las placas beta-amiloides y los
ovillos neurofibrilares como origen del Alzheimer
está a punto de resolverse "y demostrará que la
hipótesis de la cascada beta-amiloide con la que
se trabaja es correcta", ha apuntado Roger Nitsch.
En ratones con mutación en el gen tau (que provoca
demencia frontotemporal en humanos, caracterizada
por la formación de ovillos pero no de placas) se
ha visto que la inyección de fibrillas de amiloide
acelera la formación de ovillos. Otros
experimentos in vivo también han concluido que la
inyección de beta-amiloide lleva a la formación de
ovillos pasados unos días. "Esta evidencia nos
hace ver que, en cierto lugar de la cascada, el
péptido se convierte en tóxico", ha concluido el
investigador.
Fuente: Alzheimer Online
www.alzheimer-online.org |