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Dentro del programa
de psicoterapias breves impulsado por el Instituto
de Psicoterapia de Bilbao, de Avances Médicos,
S.A., destaca, como especialmente novedosa, la
Unidad de rehabilitación de la memoria. Recuerda
Norberto Mascaró, responsable de la nueva Unidad,
que “a partir de los 50 años, el 25 ó 30 por
ciento de la población tiene problemas de la
memoria, si bien la inmensa mayoría padecen este
déficit por cuestiones de ansiedad o depresión y
puede hablarse de un tres por ciento de patologías
graves, porcentaje que crece a medida que se
aumenta la franja de edad en estudio”.
Puntualiza el experto que “la cuestión de la
pérdida de memoria afecta a buena parte de la
población y, a partir de los 50 años se incrementa
su afectación. El declive de la memoria afecta a
todo ser humano a partir de los 30 ó 40 años, de
manera que cuando se realiza un test de la
memoria, para hallar el cálculo final hay que
restar la disminución de la misma por cuestiones
de edad”.
La nueva Unidad propulsada por Avances Médicos,
S.A. centra su trabajo en “detectar los problemas
de la memoria, descartar aquellos que no son
orgánicos (es decir, fruto de un problema del
organismo) y, en el caso de los orgánicos,
realizar un diagnóstico lo más certero posible. A
la hora de evaluar los parámetros que marcan los
problemas de la memoria más importantes se manejan
conceptos como la edad o la ansiedad y la
depresión, dos estados de ánimo que inhiben la
mente y que están presentes en numerosos casos.”
En el campo de los problemas orgánicos, Mascaró
describe cómo “se catalogan los problemas tóxicos
como son los derivados del consumo exagerado de
alcohol o la ingesta involuntaria de aluminio,
plomo, etc.; los traumáticos, como pueden ser, por
ejemplo, los consecuentes de un accidente de coche
o los vasculares, por ejemplo, aquellos que
provienen de una hemorragia o una trombosis
cerebral.”
Precisa el especialista que “existe una tercera
catalogación que hace referencia a las perdidas de
memoria seniles que empiezan a los 65 años y las
preseniles, que comienzan con anterioridad. Dentro
de esta tipología hay unas pérdidas que se
denominan ateroscleróticas que se provocan por
pequeños infartos, la enfermedad de Parkinson muy
avanzada, la aparición de la enfermedad de
Alzheimer o el llamado Mal de las vacas locas
entre otras cuestiones”
A la hora del diagnóstico de los problemas de
memoria, Mascaró describe cómo “es preciso
realizar unos pasos pertinentes. En primer lugar
hay que hacer un examen psíquico y con
posterioridad uno neurológico que puede detectar
lesiones orgánicas mediante una resonancia
magnética. Hay que valorar, además, una serie de
sustancias en la sangre para descartar la
existencia de falta de vitaminas o medir el exceso
de otras sustancias tóxicas.” A la hora de
detectar estos problemas de memoria en el entorno
más cercano al paciente, el experto señala cómo
“se percibe que la persona afectada olvida
nombres, números de teléfonos conocidos o dónde ha
dejado un objeto, no recuerda canciones o nombres
de ciudades y equivoca las palabras al hablar.”
En el caso de que la perdida de memoria sea
producto de problemas vasculares, Norberto Mascaró
señala que “estos tienen tratamiento y se pueden
disminuir o parar. Peor solución tiene el
Alzheimer, aunque si se coge a tiempo se puede
detectar, frenar y rehabilitar. En este caso se le
suministra al paciente una serie de nuevos
medicamentos que detienen el avance del Alzheimer
y se comienzan los tratamientos de rehabilitación
de la mente y de sus distintas funciones.”
Un capítulo a destacar obedece “al estudio,
mediante tests de neuropsicología muy específicos,
sobre qué áreas de la memoria están afectadas y si
tiene o no Alzheimer. Se trata de elaborar un mapa
del cerebro del paciente, con el fin de efectuar
un plan de tratamiento específicos. Con estos
datos en la mano, se discute con la familia si hay
que comunicárselo o no al paciente.
Fuente: PM Farma
www.pmfarma.com |