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Los ministros de
Sanidad de la UE intercambiaron en los últimos dos
días ideas sobre la manera de garantizar el futuro
acceso a los servicios de salud y el
financiamiento de los sistemas nacionales,
amenazados especialmente por el envejecimiento de
la población y la mayor demanda ciudadana.
"El envejecimiento es una señal de progreso, algo
de lo que debemos sentirnos orgullosos, pero que
tiene un precio", indicó la presidencia holandesa
de turno de la UE en unas observaciones
presentadas al término de la reunión, que recogen
las sugerencias de los ministros para hacer frente
a este reto.
Entre otras ideas, los titulares de Sanidad
abogaron por aumentar la sinergia entre las
políticas de cuidados sanitarios y las económicas
y sociales, fomentar la participación de los
mayores en la sociedad y promover la
responsabilidad personal de los ciudadanos.
La ministra española de Sanidad, Elena Salgado,
dijo a EFE al término de la reunión que la cita
sirvió para plantear reflexiones interesantes,
como la necesidad de "cambiar el esquema de
nuestro sistema y pasar de uno preparado para
intervenciones quirúrgicas y estancias en
hospitales, hacia otro basado más en cuidados de
larga duración".
Según Salgado, los planteamientos presentados
insisten en impulsar las medidas de prevención de
enfermedades y fomentar la responsabilidad sobre
la propia salud. A veces "sólo vemos el coste que
las personas de edad avanzada suponen para los
sistemas de salud, y no lo que pueden aportar de
positivo a la sociedad", indicó la ministra, quien
defendió ante sus homólogos la puesta en marcha de
medidas para evitar que el envejecimiento
equivalga a dependencia.
Según la ministra, la mejora de la situación
sanitaria se puede conseguir con frecuencia con
medidas sencillas y fáciles de poner en práctica
"pero que hacen a los ciudadanos responsables de
su propia salud, evitan costes para el sistema y
hacen que lleguemos a las edades más avanzadas con
una salud mejor".
Para la presidencia de la UE, los tres principales
retos en materia de sanidad son: asegurar a los
ciudadanos europeos una vida saludable lo más
prolongada posible, encontrar fórmulas para
garantizar el acceso de toda la población a los
sistemas sanitarios y realizar las reformas para
asegurar su sostenibilidad. Los ministros
coincidieron en que para lograrlo es necesario un
nuevo equilibrio entre la responsabilidad pública
y personal.
La presidencia de la UE animó a los "veinticinco"
a continuar intercambiando propuestas para
aprender unos de otros en el ámbito de la salud, y
animó a los países a compartir objetivos comunes y
desarrollar indicadores en este ámbito.
Aunque cada país tiene su propio sistema, existen
muchas similitudes entre las reformas que están
emprendiendo en materia de salud que pasan por la
introducción de incentivos financieros para
mejorar la eficiencia y la productividad,
respetando al mismo tiempo la solidaridad, añadió.
Asimismo, la presidencia señaló que muchos países
están poniendo en marcha un sistema de cuidados
basado en el paciente y estimulando la
responsabilidad personal de la población.
Por su parte, el comisario europeo de Salud, David
Byrne, abogó el viernes ante los ministros por
mejorar la calidad de los servicios sanitarios y
aumentar la cooperación entre los estados miembros
para afrontar el reto del envejecimiento.
"Europa es y seguirá siendo el viejo mundo en el
futuro, ya que 19 de los veinticinco países de la
UE tienen el porcentaje más elevado de mayores de
65 años y se prevé que, en el 2050, uno de cada
tres europeos supere los 60 años", explicó en la
primera jornada de la reunión el profesor de la
universidad de Amsterdam, Niek Klazinga.
La presidencia holandesa recordó que los estados
miembros invierten como promedio un 8,5% de su
producto interior bruto (PIB) en salud y cuidados
médicos.
Fuente: Agencia EFE |