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El dolor de las
personas que viven en residencias geriátricas no
parece recibir la atención que debería. Así lo
revela un estudio realizado en EEUU, según el cual
sólo el 45% de los ancianos con estas molestias
recibe una evaluación constante por parte de
enfermeros. Además, estos no siempre comunican que
un tratamiento analgésico no está siendo eficaz.
Lo cierto es que ya se sabía que el dolor es un
problema frecuente entre las personas que viven en
residencias geriátricas, que con mucha frecuencia
sufren enfermedades en las articulaciones,
neuropatías o fracturas. De hecho, más del 70% de
los ancianos internados padecen dolor, aunque sólo
el 15% de los afectados parece recibir un
tratamiento óptimo, según reveló hace unos años
otro estudio sobre el tema.
Los autores del presente trabajo, publicado en el
último 'Archives of Internal Medicine' decidieron
indagar en una de las causas de estas
deficiencias: la comunicación entre los ancianos,
los enfermeros y los médicos.
"Dado que el facultativo a menudo no está presente
cuando el paciente informa de sus molestias, la
notificación del mismo por parte del enfermero es
crucial para hacer que el galeno sea consciente
del problema", comentan los autores.
El estudio
Uno de ellos, Grace Jenq, del departamento de
Medicina de la Universidad de Yale (EEUU),
entrevistó a 63 jefes de enfermería de residencias
geriátricas (entre todas, reunían a más de 7.000
pacientes) acerca de la frecuencia con que
interrogaban al anciano acerca de sus molestias y
luego lo comunicaban al médico.
Aunque pudo verse que en un 76% de las ocasiones
se preguntaba trimestralmente a pacientes
aparentemente sin molestias, otras respuestas no
resultaron tan satisfactorias.
En menos de la mitad de las ocasiones (45%) se
evaluaba durante todos los turnos a ancianos que
se sabía que sufrían dolor. Asimismo, menos de la
mitad de los entrevistados comunicaba al médico
que un tratamiento analgésico estaba siendo
ineficaz.
Para más 'inri', sólo el 50% de los participantes
creía que el galeno evaluaba el dolor de los
pacientes en sus visitas rutinarias (cada 30 o 60
días), aunque los autores advierten que "como no
entrevistamos a los propios médicos, este hallazgo
puede no estar reflejando lo que sucede en
realidad".
Asimismo, estos expertos opinan que es preciso
hacer más estudios para determinar cuál debería
ser el modo idóneo de evaluar los dolores del
anciano. "Esperamos que este estudio promueva la
discusión sobre cómo crear mejores protocolos de
asistencia para optimizar la información sobre el
dolor en las residencias geriátricas", concluyen.
Fuente: El Mundo Salud
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