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La práctica de
los juegos de mesa, como las cartas, el dominó, o
los de última generación, de preguntas y
respuestas, genera numerosos beneficios para la
salud física, mental y afectiva de las personas
mayores, según refleja un estudio elaborado por la
Asociación de Investigación de la Industria del
Juguete (AIJU) de España.
El citado estudio indica que la práctica de
actividades lúdicas y recreativas genera, entre
otras cuestiones movilidad y agilidad, estimula la
percepción sensorial, ejercita habilidades
cognitivas, potencia el contacto social y la
comunicación, ofrece entornos para el aprendizaje
y optimiza los niveles de bienestar subjetivo.
La investigación no se ha centrado exclusivamente
en juegos de mesa tradicionales, como cartas,
dominó o bingo, muy arraigados entre las personas
mayores, sino que ha tratado de ofrecer un enfoque
más amplio, proponiendo nuevas alternativas de
juego como son los nuevos juegos de mesa de
preguntas y respuestas, de creación o de diversión
por movimientos de fichas.
El estudio forma parte del denominado Proyecto
LUDIMAN que, impulsado por AIJU y el Instituto de
Biomecánica de Valencia (IBV), analiza las
posibilidades de los juegos de mesa como
instrumento de mejora y prevención de los efectos
negativos del envejecimiento, y ofrece pautas para
adecuar el diseño de los juegos a las necesidades
y preferencias de las personas mayores.
El estudio, en el que se evaluaron y clasificaron
más de 2.500 juegos de mesa, precedió al "trabajo
de campo" de la investigación, para el que,
finalmente, y tras sucesivas selecciones, se contó
con un grupo de setenta productos.
Durante dos años y más de 150 sesiones de juego,
unos 350 mayores y 30 expertos en geriatría y
gerontología (psicólogos, fisioterapeutas,
médicos, trabajadores sociales, profesionales de
la enfermería y monitores) aportaron sus opiniones
y experiencia al proyecto LUDIMAN.
La práctica de los juegos de mesa mejoran la
movilidad y agilidad ya que, en cierta medida,
requieren coordinar movimientos del cuerpo,
movilizar de forma pausada las articulaciones o
realizar estiramientos.
Asimismo, estimulan la percepción sensorial al ser
fuente de motivación, por la atención que exigen a
través de sus variadas propuestas y promueven la
percepción por oído, vista y tacto.
Si los juegos de preguntas y respuestas y aquellos
que requieren atención y concentración ayudan a
mejorar la memoria, los de letras, palabras y
números ayudan a practicar algunos hábitos
necesarios para el desarrollo de las actividades
de la vida cotidiana.
Además, el aprendizaje y memorización de las
reglas de cualquier juego contribuye también al
mantenimiento de las habilidades cognitivas, y los
juegos de compañía, sea cual sea su temática u
objetivo, es siempre una oportunidad para la
mejora y uso del lenguaje, según añade el citado
informe.
En este último sentido, el juego compartido
fomenta relaciones sociales y de comunicación, al
tiempo que estimula la satisfacción emocional y la
seguridad. "Jugar en contacto con otros permite
hacer una valoración ajustada de nosotros y de los
demás, ampliando el conocimiento de nuestro
entorno", añade el estudio.
Ante estas "necesidades de ofrecer juegos de mesa
a nuestros mayores que mejoren sus parámetros de
salud física y psíquica", el estudio recoge
recomendaciones sobre cómo deben ser y cuál debe
ser el diseño de estos materiales lúdicos.
Por ello, los investigadores de AIJU e IBV
recomiendan no emplear materiales deslizantes,
incorporar control de volumen en los juegos
sonoros, evitar el uso de vocabulario que pueda
ser desconocido para los jugadores y utilizar
colores intensos que permitan su inmediato
reconocimiento.
No incluir fichas planas y pequeñas que dificulten
el agarre, simplificar los textos de las
instrucciones, evitar juegos que requieran un
largo proceso de preparación, utilizar letras y
números de tamaño y contraste adecuado o evitar
diseños que exijan una amplia movilidad articular
son algunas de las pautas aconsejadas.
Fuente: Panorama Actual (España)
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