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“Los únicos seres vivos que mueren de viejos son
los humanos y los animales en cautiverio, el resto
fallece por otros motivos. Por eso, muchos
científicos están trabajando en descubrir las
causas por las cuales nuestro organismo se va
desgastando con el paso de los años”, afirma el
académico de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Chile, Felipe Sierra.
Este especialista del Instituto de Ciencias
Biomédicas (ICBM) ha descubierto varios genes
relacionados con el envejecimiento, uno de los
cuales parece activarse poco antes de la muerte.
Analogía con un vehículo
La pregunta más básica que surge en torno a este
tema es por qué envejecemos. Sierra contesta
diciendo que no existe una única respuesta que
deje satisfechos a todos. “Lo más simple es hacer
una analogía con el auto. Las piezas comienzan a
fallar porque no están programadas para funcionar
bien para siempre. Es que todos tenemos una
cantidad de energía disponible que se va
acabando”.
En los inicios evolutivos, explica Sierra, nuestro
organismo nunca se preparó para la vejez porque la
gente moría muy joven a causa de enfermedades o
víctima de la cacería de animales salvajes. “En el
último siglo, el avance de la medicina ha ido
cambiando el panorama de nuestra especie; sin
embargo, el sistema sigue imperfecto y por eso la
mayoría no vive cien años o más.”
Interesado en este tema, el profesor Sierra hace
15 años que se dedica a buscar genes cuya
expresión cambie con la edad. Fue así como
encontró el Cininógeno T (precursor de las cininas),
el cual aumenta con el paso de los años.
¿Un marcador del destino final?
“Casi todas las funciones descienden con la edad,
todo va hacia abajo, entonces creí que sería un
buen camino dedicarme a buscar un gen cuya
expresión se acrecentara", explica el científico.
"Lo interesante del Cininógeno T observado en
ratas es que aumenta considerablemente y siempre
unos meses antes de que el animal muriera. Por
ejemplo, si el animal fallecía a los veinte meses
de edad el gen se elevaba cuando tenía 17 y si lo
hacía a los cuarenta meses, se incrementaba a
partir de los 37”.
¿Entonces el cininógeno estaría involucrado en
el morir?
F. Sierra: Eso no lo sabemos, puede que
otro elemento esté actuando y afecte al gen. En
realidad creo que de alguna forma el organismo
toma la decisión de morir y manifestación de ello
es el aumento de cininógenos. Existe una
investigación similar al de las ratas que se
realizó en Polonia pero cuyos sujetos de estudio
fueron humanos. Ese gen –que varía de nombre pero
que cumple funciones parecidas- asciende en forma
lineal y no con una curvatura tan pronunciada como
en los roedores. Sin embargo, siempre se eleva y
eso nos pone a pensar en que debe haber algún
motivo. El hecho de que dos especies diferentes
hayan utilizado dos mecanismos moleculares
distintos para llegar al mismo fin no es azar.
¿Cuál es la función del Cininógeno T?
F. Sierra: Estamos observando qué es lo que
caracteriza al envejecimiento desde el punto de
vista molecular. Las células reaccionan mejor o
peor a los estímulos dependiendo de su edad, pero
aún no sabemos por qué. Dentro de esta capacidad
de respuesta al medio ambiente hay un aspecto muy
importante que es la proliferación o producción de
nuevas células.
"El ejemplo más claro es la respuesta inmune.
Cuando se vacuna contra una enfermedad como la
influenza, por ejemplo, se inocula a los adultos
mayores y no a los jóvenes porque sabemos que no
serán capaces de reaccionar tal como lo haría una
persona de 20 ó 30 años. Recuerdo que en uno de
mis primeros experimentos introduje el Cininógeno
en una célula de cultivo para ver qué ocurría.
Frustrado me di cuenta de que no pasaba nada. Las
células se negaron a proliferar y recién ahí
comprendí que su efecto era justamente éste,
inhibir la proliferación, una de las
características propias del envejecimiento".
"El Cininógeno obstaculiza las vías de
transducción de señales, es decir, evita que la
información llegue al núcleo o que el estímulo
cumpla con su cometido, así que la célula no se
entera de que debe proliferar o lo hace en forma
atenuada y sin la rapidez necesaria. Y es
justamente este mecanismo de transducción de
señales el que se emplea para responder en buena
forma al medio ambiente y evitar situaciones que
perjudican al organismo".
Llegar a viejo joven
¿Este es el único gen
comprometido con el envejecimiento?
F. Sierra: Es muy improbable porque siempre
hay modificaciones genéticas en los seres humanos.
Si este fuera el caso habría mutantes sin el gen
que serían inmortales. Espero estudiar el efecto
del cininógeno en células que no sean de cultivo y
para eso estoy trabajando en la creación de
animales transgénicos que serán producidos en
Filadelfia, Estados Unidos, los que
sobreexpresarán cininógeno. Pero nos ha demorado
mucho la construcción de moléculas perfectas para
nuestro estudio.
¿Cuál es el resultado esperado?
F. Sierra: Yo no creo que estos animales
vivan más porque –como decíamos- es difícil que un
solo gen controle el envejecimiento, pero se
podría preveer que si son sometidos a algún estrés
vivirán menos que un ratón normal o sujeto
control, ya que serán incapaces de responder como
es debido al medio ambiente.
¿Cuál es la intención de fondo en esta
búsqueda? ¿Aprender a prolongar la vida?
F. Sierra: No precisamente. Lo que queremos
es mejorar la calidad de vida, es decir, que
lleguemos a viejos sin los problemas que conlleva
la edad. Sin embargo, hasta ahora eso ha sido
imposible porque junto con aumentar la calidad de
vida la prolongamos. Lo ideal sería morir viejos
en años pero jóvenes biológicamente hablando, lo
que hasta ahora es imposible porque no poseemos un
reloj que se detenga espontáneamente.
Fuente: Salutia.com
Con información proporcionada a Salutia por la
Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
El doctor Sierra dictará un curso sobre este tema
el 22 de enero, en el marco del programa Escuela
de Verano.
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