Notas:
Las dosis altas de vitaminas no protegen ante un ictus recurrente
  
 
Las vitaminas no parecen tener un efecto protector en el ictus recurrente, de acuerdo con una investigación coordinada por la Universidad Wake Forrest, en Estados Unidos, que ha analizado si la administración de dosis elevadas de vitaminas producía algún beneficio en cuanto a la aparición de un nuevo ictus en pacientes que ya habían experimentado uno.
El trabajo, que se publica hoy en The Journal of the American Medican Association, mostraba que la recurrencia de un segundo ictus o de un infarto era casi idéntica entre los pacientes estudiados que habían recibido dosis elevadas de ácido fólico, de B6 y B12 que en aquéllos a los que se suministraron cantidades más reducidas. "Según los datos del estudio VISP, la terapia con dosis altas de vitaminas no posee efecto en la prevención de un ictus, enfermedad coronaria o muerte por estas causas", asegura James F. Toole, coordinador del estudio de Intervención con Vitaminas para la Prevención de Ictus (VISP, en inglés), que ha analizado a 3.680 pacientes que habían sufrido un ictus no incapacitante y que habían sido tratados por esta patología.

En concreto, el VISP indicaba que el 8,1 por ciento de los pacientes del grupo con ingesta baja de vitaminas y el 8,4 por ciento de los que tomaran dosis elevadas experimentaron un segundo ictus, "cifras estadísticamente casi idénticas".

Homocisteína
Además, en el ensayo se ha comprobado que la terapia vitamínica disminuía los niveles de homocisteína. Para los investigadores, este hecho, junto a los hallazgos de otros ensayos acerca de la relación entre la homocisteína total y el aumento en el riesgo de ictus y enfermedad cardiovascular, hace necesaria la puesta en marcha de nuevos trabajos que incluyan a un gran número de individuos de diferentes poblaciones. "En el VISP se ha visto que los participantes con cifras de homocisteína altas al inicio del ensayo, independientemente del grupo, presentaban una mayor probabilidad de sufrir un ictus", ha afirmado Toole.
En un editorial que acompaña al trabajo, Daniel F. Hanley, de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, repasa las claves en la prevención del ictus. "De momento, abandonar el tabaco, practicar ejercicio y controlar la presión arterial son las más importantes. A pesar de ello, da la sensación de que los clínicos no han aceptado la necesidad de ser más agresivos en estos tres aspectos para optimizar la reducción en el riesgo de un ictus".

Según este experto, las líneas de investigación futura debe encaminarse a reducir paulatinamente los factores de riesgo asociados con el ictus "y una vez identificados, incidir sobre ellos de forma global para reducir el riesgo".

Fuente: Diario Médico
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