René Schwebel Ransenberg
Universidad de Duke, Carolina
del Norte, USA.- Un cirujano aparece en el salón
con una hielera conteniendo una bolsa plástica y
muestra un páncreas fresco de cerdo inmerso en una
sustancia lechosa rojiza. Explica que si esa
hielera con su contenido proviniera de un matadero
de animales, ese páncreas estaría echado a perder,
sería inservible para sus propósitos científicos.
Pero el contenido mostrado es algo muy valioso
para el Dr. Emmanuel Opara (por favor, siga sus
investigaciones relacionadas con la diabetes) y
para todos los diabéticos que tienen la esperanza
de ser curados algún día.
Opara, un endocrinólogo de la Universidad de Duke,
nacido en Nigeria encontró la manera de cosechar
unas células pequeñas que están dentro del
páncreas llamadas islotes, que producen la
insulina; luego las procesa de tal manera que
pueden ser trasplantadas con una simple inyección
dentro de la cavidad del estómago.
Una vez trasplantadas, los islotes comienzan a
hacer su trabajo produciendo insulina. Para el
diabético que no produce ese ingrediente
metabólico esencial, el trasplante de las pequeñas
Cápsulas Opara puede representar una cura.
Este procedimiento, funcionó en un mono baboon que
tenía diabetes inducida.
Opara tiene el apoyo financiero de una importante
compañía californiana llamada MicroIslet Inc.
Formada mayoritariamente por diabéticos que tienen
la idea de que se pueden curar. El profesional
tiene fe de que la diabetes es curable. Esa es su
motivación principal para realizar sus
investigaciones alrededor de la diabetes.
El experto, quien estudió en la Universidad de
Londres, se dedicó -casi toda su vida- a
investigar los islotes de Langerhans.
En Duke, comenzó a trabajar con páncreas de cerdos
y lo hizo por seis años, con la firme idea de
aislar a los islotes y mantenerlos vivos y
saludables para poder usarlos en trasplantes
humanos.
Anteriormente, hemos hablado del proyecto Alberta,
donde científicos Canadienses lograron trasplantar
células pancreáticas humanas a ocho diabéticos y
en el año que llevan con el trasplante no han
requerido de insulina. Sin embargo, Opara apunta
que se necesitaron de dos páncreas de cadáver
humano para cada paciente y esto limita en gran
medida el proyecto Alberta ya que hay pocos
donadores. Además los pacientes requieren
medicamentos inmunosupresores para evitar el
rechazo de las células trasplantadas.
En cambio, sus investigaciones se concentran en
células pancreáticas de cerdos de laboratorio que
son abundantes. Opara piensa que el cuerpo humano
no rechaza las Cápsulas Opara, que son de alginato,
una sustancia que el cuerpo humano no las reconoce
como extrañas.
El mono baboon diabético, al cual se le
implantaron las Cápsulas Opara en junio del 2000,
hasta ahora no ha requerido de insulina.
Opara aún no sabe cuanto tiempo pasará sin que el
mono necesite de otro trasplante de células. Aún
así, el científico considera que es un gran avance
si el paciente requerirá de un trasplante cada
medio año, procedimiento que se realizará en el
consultorio del médico tratante.
Ante la pregunta: ¿Usted considera que el mono se
curó de la diabetes?, Opara contestó "es muy
pronto para afirmarlo y además proyecto continuar
con mis investigaciones con otros cuatro monos
baboon más. Según mis resultados, pasaré con la
terapéutica en humanos".
Referencias
Weststrate JA. Fat and Obesity. Int J Obesity 19 (suppl.5):
S38-S43, 1995.
Opara EC et al. L-glutamine supplementation of a
high-fat diet reduces body weight and attenuates
hyperglycemia and hyperinsulinemia. J Nutr 126:
273-279, 1996.
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ERB Shanmugasundaram, K.L. Gopinath, K. Rhada
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Ethnopharmacology 1990; 30: 265-279.
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Paolisso G, Giugliano D. Oxidative stress and
insulin action: is there a relationship?
Diabetologia 39: 357-363, 1996.
Fuente: Healthig News
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