El año 2002 fue el año en el que la imagen de
los laboratorios farmacéuticos estuvo en
entredicho. En 2003 no se han producido escándalos
sonoros relacionados con los medicamentos o con
las prácticas a veces incorrectas de la industria.
La cruz que arrastran este año las compañías que
investigan y producen medicinas está relacionada,
precisamente, con la escasa innovación que sale de
sus fábricas.
Casi todas las multinacionales reconocen que las
posibilidades de sacar al mercado fármacos
novedosos que aporten realmente un valor añadido
al que tienen los que ahora se venden en farmacias
son muy bajas. Los expertos opinan que lo que está
pasando es que el modelo de investigación de
nuevas medicinas vigente en las últimas décadas ha
llegado a su fin. Para conseguir remediar o paliar
los problemas de las patologías que afectan al ser
humano —y que aún no tienen una terapia adecuada—
hay que entender con más profundidad de lo que
ahora se hace qué es lo que pasa en esas
enfermedades.
SISTEMA
Para frenar la enfermedad de Alzheimer, prevenir
de una forma eficaz la aterosclerosis o combatir
con garantías de éxito los tumores malignos habrá
que profundizar como no se ha hecho nunca en los
mecanismos responsables de todos esos males. Los
científicos con visión de futuro pronostican que
hasta que no se comprenda, no ya la patología
molecular de las enfermedades sino la del conjunto
de un sistema biológico, no se conseguirá cambiar
el paradigma.
Algunas compañías farmacéuticas son conscientes de
esto y han preparado una revolución en su
investigación. De hecho, Novartis, por ejemplo,
está diseñando un enorme complejo de laboratorios
en el campus del Instituto Tecnológico de
Massachusetts, en Boston (el mítico MIT) y lo
piensa dotar en los próximos años con casi 4.000
millones de euros. Lo más destacado de este nuevo
proyecto es que al frente de él se ha colocado a
un científico de enorme solidez pero, además, de
una gran experiencia como clínico.
Sólo la armonía adecuada entre las pipetas y
matraces y el fonendoscopio con el que los médicos
auscultan a los pacientes logrará las píldoras de
este siglo que aún está empezando. Los que no
consigan un noviazgo de estas características
tendrán dificultades serias para sobrevivir.
Incluso con fusiones.