Cada
año se producen en España unos 45.000 nuevos
casos de cáncer en mayores de 75 años
Expertos de la SEGG y la SEOM coinciden en que
debe potenciarse la coordinación en oncólogos y
geriatras para mejorar la atención a este
colectivo de pacientes
Expertos de la Sociedad Española de Geriatría y
Gerontología (SEGG) y de la Sociedad Española de
Oncología Médica aseguran que debe aumentar la
coordinación entre ambas especialidades para
mejorar la atención a estos pacientes. No en vano
y según los datos disponibles, cada año se
producen unos 45.000 casos de cáncer en mayores de
75 años. “Es fundamental una buena colaboración,
según ha afirmado el coordinador del “IV Simposio
Internacional Cáncer en el Anciano”, Gumersindo
Pérez Manga, ya que “los geriatras tienen mucha
experiencia en la selección de pacientes por sus
condiciones físicas y fragilidad y además deben
ser ellos quienes detecten el tumor y quienes
tengan un conocimiento adecuado de qué pacientes
podemos tratar”.
A juicio del coordinador de este encuentro, es
imprescindible que el oncólogo sepa “el deterioro
funcional, cognitivo y los problemas nutricionales
del enfermo porque son factores que influyen mucho
en la toma de decisiones y en la mejoría de la
respuesta y la tolerancia de determinados
tratamientos”.Por parte de los geriatras, ha
continuado Pérz Manga “es conveniente que sepan
cuestiones como qué tumores de origen desconocido
merece la pena tratar teniendo en cuenta la
rentabilidad terapéutica que puede tener el
enfermo”.
En esta misma línea, Antonio Antón, presidente de
la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM),
apoya la relación estrecha y coordinada entre
oncólogos y geriatras ya que éstos últimos “están
más acostumbrados a valorar la situación funcional
del paciente y los problemas sociosanitarios”. Por
ello, considera Antón que son los geriatras
quienes mejor pueden “informar al paciente y sus
familias sobre los beneficios de los tratamientos,
sus posibilidades, etc.”. Por su parte, el
presidente de la Sociedad Española de Geriatría y
Gerontología (SEGG), Isidoro Ruipérez, apunta que
ante la creciente esperanza de vida de la
población y el aumento de la incidencia del cáncer
sería positivo que se creara la Oncología
Geriátrica, que “podría ser muy interesante,
debido a lo que nos enfrentamos; si no es una
especialización, al menos podría tener cabida como
Área de Capacitación Específica, a la que se llega
a través de cualquier disciplina médica”.
Es un hecho que el cáncer aumenta con la edad,
sobre todo a partir de los 60 años. De hecho, un
60 por ciento de los nuevos casos de esta
patología se producen en personas que tienen más
de 65 años y un 30 por ciento en los mayores de
70. Los tumores más frecuentes en los hombres
ancianos son los de próstata, pulmón, colon-recto,
vejiga urinaria y estómago, mientras que en las
mujeres, lo más incidentes son los de mama,
colon-recto, estómago, cuerpo uterino y primario
desconocido..
“Hay que apostar por la prevención y el
diagnóstico precoz en el anciano dado que la
esperanza de vida es cada vez mayor y por tanto la
incidencia de cáncer irá aumentando”, mantiene
Pérez Manga, “se tiende a olvidar que la
prevención y el diagnóstico precoz en los mayores
tienen mucha importancia para atender de forma
adecuada a este colectivo”. Por ello, considera
que la Administración no debe excluir, como hasta
ahora, a los ancianos de los estudios de
prevención y diagnóstico precoz.
En este sentido, el presidente de la Sociedad
Española de Geriatría y Gerontología (SEGG),
añadió que en España queda mucho por hacer en
políticas preventivas “tanto de Primaria para que
el cáncer no aparezca, como secundaria de
detección de la fase asintomática de la
enfermedad”. Así, considera que “el límite de
detección precoz del cáncer en 60 o 65 años hoy no
tiene sentido, porque se puede decir que a los 70
o 75 años una persona es joven y tiene una buena
expectativa de vida. Las personas mayores no deben
estar por ello excluidas en ninguna campaña de
prevención y detección de tumores”.