Notas:
Un 83% de ancianos adolece de niveles adecuados de vitamina E
  
 
Las cifras adecuadas de vitamina E parecen jugar un papel importante en la salud de la función mental. Sin embargo, el 83 por ciento de los ancianos, grupo en el que el mantenimiento de esta capacidad es decisiva, presenta niveles subóptimos. La alimentación es la vía deseable para conseguir los micronutrientes. De lo contrario, los suplementos parecen una opción válida, sobre todo en grupos de riesgo.

El 40 por ciento de los españoles presenta carencias nutricionales de vitaminas y minerales. El hecho se agrava en los ancianos, ya que el 83 por ciento de éstos tiene aportes insuficientes de vitamina E, uno de los micronutrientes más relevantes en el buen funcionamiento de la función cognitiva. Deficitarios son también los niveles de folatos, decisivos para la neurotransmisión, y de vitaminas y minerales en general. A pesar de que la alimentación es la vía adecuada para obtener las cantidades necesarias de vitaminas y minerales, en los ancianos confluyen muchos condicionantes que obstaculizan una correcta nutrición. Así, y según han señalado a DM Ana Requejo, catedrática de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y José Manuel Ribera Casado, catedrático de Geriatría de la citada universidad y jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico de Madrid, "si la obtención de vitamina E no se realiza a través de la alimentación, los suplementos pueden ser una opción razonable, aunque en los ancianos la individualización de las dosis y del tiempo terapéutico es esencial".

Aunque Ribera ha insistido en que lo deseable es que la ingesta de micronutrientes, concretamente de vitamina E, se lleve a cabo por la alimentación, "en ciertas personas con riesgo de demencias o deficiencias inmunológicas, entre otras alteraciones, la suplementación es razonable y podría empezar a administrarse a partir de una edad intermedia", ha indicado el catedrático que ha participado en una reunión sobre los beneficios de esta vitamina, organizado por DSM Nutritional Products, y celebrada en Madrid.

Los estudios sobre capacidad mental analizados por Ana Requejo señalan que ingestas mayores de folatos, tiamina, vitamina C y vitamina E, así como menores de ácidos grasos saturados y colesterol, se correlacionan con mejores resultados en las pruebas de función mental. "Igualmente se ha observado que los ancianos que no cometen errores en los cuestionarios de capacidad cognitiva tienen mejores niveles de vitaminas C y E, folatos, betacaroteno, hierro y zinc, y menos cifras de ácidos grasos saturados".

Beneficio modesto
Ribera se ha referido a los resultados de estudios internacionales que valoraban la utilidad de la vitamina E, sola o combinada con otras sustancias o vitaminas en la mejora de la función cognitiva. Así, el Alzheimer's Disease Cooperative Study señalaba que 2.000 UI al día de vitamina E más selegilina aportan beneficios muy modestos a esta enfermedad, datos que coinciden con los del Nurse's Health Study que concluye que los suplementos de vitaminas C y E ofrecen beneficios modestos en función cognitiva, pero sí hay una clara mejoría enmejoran la fluencia verbal de los que reciben vitamina E, sola o asociada a la C.

Antioxidante
Ana Requejo ha señalado que la principal función de la vitamina E es la de actuar como un potente antioxidante, y ha destacado su importancia como protectora frente al daño oxidativo en el sistema nervioso, músculo-esquelético y retina. "Asimismo, la producción de neurotransmisores en el sistema nervioso se acompaña de la formación de radicales libres, por lo que parece que esta vitamina es esencial para evitar los daños que causan en las mitocondrias y en las membranas axonales de las neuronas y, por tanto, fundamental en una óptima función cognitiva".

Según José Manuel Ribera, existe una base teórica que justificaría la suplementación con vitamina E y que se relaciona con el papel que la oxidación y la inflamación pueden jugar en la génesis y en la progresión de la demencia, así como la posibilidad para interferir administrando antioxidantes.

Fuente:
Diario Médico
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