Descubren prueba que explica envejecimiento
celular
Un investigador italiano anunció que halló el modo
de distinguir inequívocamente una célula joven de
una vieja, en un descubrimiento que podría
suministrar la clave del envejecimiento humano y
añadir nuevos e importantes elementos de
conocimiento sobre los tumores.
El estudio, que aparece en la revista Nature, se
llevó a cabo por Fabrizio d'Adda di Fagagna,
treinta y siete años, investigador italiano
"prestado" a Inglaterra en 1996, que ya regresó a
su país natal. Sus investigaciones continuarán
ahora en Milán, en el norte de Italia, en el
Instituto FIRC de Oncología Molecular, de la
Fundación Italiana para la Investigación sobre el
Cáncer (IFOM). "A diferencia de las jóvenes, las
células viejas emiten una señal de alarma
claramente reconocible, que interrumpe la
replicación celular a raíz del acortamiento
excesivo de los telómeros, las extremidades del
ADN", explicó d'Adda di Fagagna.
La salud de una célula, joven o vieja, está
vinculada al buen funcionamiento de una serie de
mecanismos metabólicos que aseguran el suministro
de nutrientes y oxígeno y proceden a liquidar las
sustancias de desecho. Según el experto, el ciclo
celular marca la vida de la célula y decide cuándo
es el momento de replicarse, es decir dividirse
para originar dos nuevas células. A ese punto, el
ADN de la célula madre se desdobla para que las
células hijas puedan heredar todo el patrimonio
genético. Sin embargo, el desdoblamiento del ADN y
la consiguiente replicación celular se interrumpe
cuando la célula se ha vuelto vieja, lo que
significa que, pese a mantener en función sus
propios mecanismos metabólicos, ya no es capaz de
multiplicarse.
En el pasado, los científicos se habían percatado
que el envejecimiento está a menudo asociado al
acortamiento excesivo de las extremidades del ADN,
los llamados telómeros. Los telómeros se acortan a
cada replicación sucesiva (de la célula originaria
a las dos primeras hijas, de éstas a las
siguientes cuatro y así sucesivamente), y en un
determinado momento se vuelven demasiado cortos.
El fenómeno del telómero demasiado corto está
vinculado, por tanto, al fenómeno del
envejecimiento.
Pero, ¿cuál es el mecanismo que vincula los dos
fenómenos? Esta pregunta constituyó durante años
un verdadero enigma científico. Como este enigma
no tenía solución, el único modo para distinguir
las células jóvenes de las viejas era ponerlas en
cultivo y esperar días o incluso meses: si se
replicaban entonces eran aún jóvenes, y en caso
contrario eran viejas. Con una serie de
experimentos llevados a cabo sobre células
humanas, d'Adda di Fagagna descubrió que cuando
los telómeros son demasiado cortos, o bien están
dañados, se activa un sistema de emergencia
específico, correspondiente a la ruptura
irreversible del ADN.
"En la práctica, parte una señal que dice
“atención, el ADN está roto y ya no puedo
repararlo; interrumpan instantáneamente la
replicación”; así, para evitar propagar el daño
genético a las generaciones sucesivas de células,
el ciclo se detiene y la célula entra en la fase
de envejecimiento", explicó el experto.
"Una de las consecuencias más interesantes de
nuestro descubrimiento es que esta señal de alarma
se puede detectar fácilmente en el laboratorio,
con oportunos marcadores", añadió. El investigador
precisó que "ahora se pueden buscar en un ser
humano vivo para entender si su presencia está
vinculada al envejecimiento general y en qué
medida".
Otra aplicación del descubrimiento se refiere al
campo de la investigación sobre los tumores: el
mecanismo es una de las formas más importantes de
inestabilidad del patrimonio genético, fenómeno
que, en numerosos casos ya demostrados, está
vinculado a la aparición del cáncer. El
investigador tratará de entender ahora cuál es el
papel de inestabilidad genómica de los telómeros
cortos en la degeneración que lleva a los tumores.