Notas:
Se demuestra la eficacia del ejercicio físico en edades muy avanzadas
Gimnasia a los 90
  

Se avecinan grandes cambios. Los biólogos creen que en un futuro los ancianos dejarán de estar considerados como una carga social. Serán independientes y gozarán de una buena salud física y psíquica.


VICTOR CORDOBA
 

El cuerpo responde siempre, incluso a los 90. Un estudio publicado la semana pasada en el New England Journal of Medicine pone de manifiesto que la gimnasia no debe abandonarse nunca. 
El entrenamiento físico, cuando se hace de forma programada y bien supervisada, puede mejorar la fuerza y la masa muscular de todas las personas aunque muchas de ellas sean ya nonagenarias.
Un grupo de científicos de Harvard lo ha probado científicamente. Un centenar de ancianos sin enfermedades terminales -aunque casi todos con diversas patologías crónicas-, con una edad media de 87 años, ingresados en varias residencias de ancianos, se prestaron a ser estudiados.
Dada la muy avanzada edad de los participantes prácticamente todos tenían una marcada debilidad muscular y caminaban con dificultad. Los 100 participantes fueron, a su vez, divididos en cuatro subgrupos. Los componentes de uno de ellos fueron al gimnasio con un entrenador. El segundo grupo, además de pasar
por el gimnasio, suplementó la dieta con alimentos especiales. El tercero no hizo gimnasia, pero sí consumió los suplementos y el cuarto y último sólo realizó actividades recreativas con una actividad física moderada.
Los ancianos que fueron al gimnasio lo hicieron en días alternos, en sesiones de 45 minutos en las que, contra resistencia, se les hacía trabajar los músculos de las piernas. Durante 10 semanas la resistencia que se aplicaba a los ancianos fue aumentando progresivamente. Al final del experimento se comprobó la fuerza y masa de los músculos, comparando la tomografía axial
computerizada realizada al inicio y al fin del ensayo en cada grupo de ancianos estudiados.
Las diferencias fueron muy marcadas. Los nonagenarios que además de hacer gimnasia tomaron suplementos dietéticos fueron los más beneficiados. Su fuerza muscular aumentó en 150% y su actividad física mejoró casi un 40%. Por el contrario, ni los que usaron solo el suplemento ni aquellos que no fueron al gimnasio mostraron cambios en su fuerza muscular o en su actividad física
respecto a los valores que tenían antes de iniciar el estudio. Además, la masa muscular aumentó significativamente en los ancianos que realizaron ejercicio.
El trabajo de Harvard, además de ser el primero que demuestra la posibilidad de aumentar la fuerza y la masa muscular en personas de tan avanzada edad, es un apoyo sociosanitario a la geriatría. El que en el siglo XXI la proporción de mayores de 70 años llegue a ser muy elevada debe alertar a todos los gobiernos sobre la necesidad de que la mayoría de ellos se valga por sí mismo en las
mejores condiciones físicas posibles. El ejercicio puede ser una buena forma de lograrlo.

Fuente: El Mundo Salud.com