Notas:
La salud física y mental de los ancianos del futuro podría llegar a ser excelente
  

Se avecinan grandes cambios. Los biólogos creen que en un futuro los ancianos dejarán de estar considerados como una carga social. Serán independiente  y gozarán de una buena salud física y psíquica.

PHYLLIDA BROWN
NEW SCIENTIST/EL MUNDO
 

La reciente revolución de las ciencias biológicas puede acabar con las bases en las que se funda nuestra concepción del ser humano. Los grandes cambios que se avecinan se encuentran en todas las áreas, pero, sobre todo, en el tratamiento que damos a las personas mayores a los enfermos mentales y en el uso que
haremos de nuestros genes.
La población del mundo occidental envejece a la par que aumenta la expectativa de vida y disminuye el número de nacimientos. Las personas de edad muy avanzada, de 85 años o más, son el grupo de población que crece con mayor rapidez, hasta el punto que para el año 2020 se duplicará su número tanto en EE.UU. como en Gran Bretaña. Este sector de la población utiliza seis veces más
los recursos sanitarios y 26 veces más los servicios sociales que la media.
¿Quién ha atendido las necesidades de los ancianos hasta la fecha? En gran parte las hijas mayores, también canosas, con sesenta y tantos años de edad. Ahora resulta una sorpresa poco agradable que este mismo grupo poblacional de «ancianas más jóvenes», con edades entre los 65 y los 74 años, esté disminuyendo lentamente en algunos países industrializados. Mientras, está aumentando el número de mujeres jóvenes que han ingresado al mercado laboral y que no tienen tiempo para atender a sus mayores.
Curiosamente, el encanecimiento de la sociedad es un fenómeno que no afecta solamente al mundo industrializado. Para el año 2000, el 46% de las personas de más de 80 años y el 60% de las de más de 60 pertenecerán a países en desarrollo. ¿Significa eso que lo único que nos depara el futuro es un mundo en el que un número cada vez menor de personas aptas físicamente para el trabajo tendrá que mantener a una enorme población de personas seniles y postradas en la cama? Esta será la situación si se sigue viendo a las personas de edad avanzada como aparecen en un estudio ya clásico: «El anciano ideal tiene el cabello completamente blanco, es inactivo, está jubilado y disfruta de su
estado de pasividad.... No es exigente, es dócil, acepta la soledad, el aburrimiento y demás impedimentos y limitaciones de la vejez, sin proferir una queja».
No obstante, algunos biólogos ya ven la posibilidad de un futuro muy diferente en el que los ancianos, en vez de una carga inevitable para la sociedad, serán sus dueños y señores.
En el futuro, las personas de edad avanzada serán altas, de piel tersa, estarán en plena forma física, y hablarán con voz firme y resonante. Todavía sienten apetito sexual por la gente de su edad y por las personas más jóvenes, tal y como lo sentían durante sus mejores años. Serán personas mejor educadas, habrán viajado más y tendrán más dinero que cualquier otra generación de personas de edad avanzada. Y si están en buen estado físico y son muchos, seguro que no van a ceder su poder o su dinero a las generaciones jóvenes.
Existen muchas razones para creer en esta imagen del futuro. Conforme envejece la población de EEUU, su peso político y financiero, claramente en aumento, ha conseguido promover una campaña de investigaciones científicas destinadas a modos de combatir los problemas que entraña envejecer.
Si bien la base biológica del envejecimiento continúa siendo un misterio, la genética molecular comienza a abrir nuevos caminos. Incluso los científicos europeos que se mostraban más escépticos, y que dudaban de que los aspectos biológicos del envejecimiento pudieran ser estudiados como tales, ahora reconocen que es posible hacerlo.
Por ejemplo, se pensaba que el cerebro «viejo» no podía repararse porque las células cerebrales no podían ni reemplazarse ni renovarse. Pero esta creencia está cambiando a gran velocidad. El análisis de los efectos de traumas físicos repentinos y destructivos, como un ataque de apoplejía, llega a la conclusión
de que con un tratamiento precoz los daños pueden ser evitados o subsanados. Y hay pruebas de que, al menos en el laboratorio, las neuronas tomadas de un cerebro en desarrollo pueden reproducirse indefinidamente.
Incluso a las neuronas se las puede «persuadir» para que acepten genes extraños. Si sabemos qué genes determinan los distintos aspectos del proceso de envejecimiento de las células del cerebro, ¿sería posible bloquearlos o anular su mecanismo de activación? Algunos investigadores están realizando experimentos que consisten en introducir genes correctores en el cerebro para
tratar enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el Parkinson.
Otros son de la opinión de que sería posible evitar que las neuronas viejas del cerebro murieran y «convencer» a las más jóvenes para que se reprodujeran y reconstruyeran las conexiones sinápticas.
En teoría, esto significa que el cerebro viejo puede adquirir la plasticidad del joven. La osteoporosis es la otra enfermedad que diezma actualmente a la población anciana: cuatro de cada diez mujeres y uno de cada diez hombres la padecen. Pero ya existen equipos que hacen estudios moleculares relacionados con esta patología. Otros científicos creen que ciertos métodos quirúrgicos de trasplante, completamente diferentes a los actuales, podrían llegar a ser los nuevos tratamientos para los ancianos del futuro. Imagínese una dolencia de riñón, afección bastante común que conduce a un tratamiento de diálisis, muy caro, o a un trasplante. En el futuro es posible tener al alcance una alternativa mucho más barata y aséptica. El doctor simplemente tendrá que hacer un pedido de células de riñón al banco de células, compatibles con un
determinado tipo de tejido y que se ajuste a unas determinadas necesidades. No será necesario que alguien done un riñón. La fuente de células serán embriones, quizá los sobrantes de óvulos fertilizados «in Vitro», en los que aún no se ha activado el mecanismo genético de diferenciación celular que hace que las
células se especialicen para cumplir diversas funciones.

Trasplantes

Una vez que los investigadores comprendan en detalle estos mecanismos genéticos de diferenciación, tendrán en sus manos la posibilidad de hacer que una célula se desarrolle y se convierta en cualquier tejido.
Quizá incluso se consiga que estas células de laboratorio no contengan los antígenos que provocan el rechazo a los órganos trasplantados. Las consecuencias que se deriven de estos descubrimientos son incalculables. Si los futuros ancianos son independientes, en buen estado físico, armados con cuerpos
y cerebros «en forma», es posible que esta generación cumpla el papel de los sabios «ancianos» de las nuevas tribus nómadas en el mundo electrónico del futuro. No obstante, existen factores que pueden determinar la evolución de este fantástico futuro.
Las bacterias, los virus e, incluso, estructuras más simples, tienen el poder de derrocar el orden social, infectando a los individuos de formas totalmente inesperadas.
Nadie pronosticó el sida y nadie puede saber si aparecerán más bacterias resistentes a los antibióticos. Las enfermedades infecciosas no respetan las fronteras, ni siquiera las fortalezas del mundo desarrollado y rico.
De pronto, la creencia de que los avances médicos nos proporcionarán remedios ilimitados para todo tipo de enfermedad resulta arrogante y pretenciosa. 
Quizá debamos estar agradecidos a estos poderosos microorganismos por recordarnos que del futuro real no sabemos nada.

Fuente: El Mundo Salud.com