Notas:
Envejecimiento:  Preocupación creciente para el nuevo milenio
  

El crear líneas celulares mutantes, en las que no estaba presente el gen TIN2, dio como resultado la conservación de la longitud del telómero con cada división de las células.
Sin embargo, el fenómeno de acortamiento de las estructuras que protegen las terminaciones cromosómicas no es el único relacionado con el envejecimiento. Investigadores del Departamento de Oncología Experimental del Instituto Europeo de Oncología en Milán, Italia y del Departamento de Genética Humana del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, en Nueva York, lograron descifrar las funciones de la proteína p66shc en la inducción de apoptosis en células envejecidas.
La molécula, una de tres proteínas codificadas por el proto-oncogén SHC, común a todos los mamíferos, es la encargada de activar procesos de apoptosis cuando se acumulan en el interior de las células radicales libres (figura 4). Dichas sustancias aumentan con el transcurso del tiempo o se generan ante estímulos nocivos como la luz ultravioleta o agentes tóxicos como el paraquat.
  

Figura 4. Activación de factores inductores de apoptosis por la proteína p66SHC ante la acumulación de radicales libres.
 
El descubrimiento ocurrió luego de que los autores del estudio crearan una línea de ratones con una mutación específica que hace que carezcan de la proteína. La cepa fue sometida a diferentes tipos de injuria celular, demostrándose que la acumulación de radicales libres no inducía muerte de las células. Una segunda etapa del experimento consistió en un seguimiento de un grupo de ratones nacidos en la misma fecha, 14 de los cuales eran normales, 8 heterocigotos para el gen que expresa p66shc y 15 homocigotos para la mutación. Al cabo de 28 meses, todos los animales del primer grupo habían muerto, mientras que 3 de los heterocigotos y 11 de los homocigotos aún vivían. La comparación de la supervivencia de cada grupo demostró que las cepas con la mutación vivían en promedio 30% más que los animales sin ella.
El trabajo italo-estadounidense es la primera experiencia que logra identificar una mutación genética específica que prolonga el rango de vida en un animal superior. Otras investigaciones han logrado el mismo efecto en especies menores, con la diferencia de que las mutaciones traen consigo graves consecuencias sobre el metabolismo, mientras que los ratones del estudio en mención completaron su ciclo de vida sin mostrar efecto adverso alguno.
Los autores postulan como posible mecanismo de acción para la prolongación de la vida, la ausencia de activación de los procesos de apoptosis, normalmente inducida por las vías mediadas por Ras y c-fos a través de la proteína p66shc ante el efecto de radicales libres producidos por el consumo celular de oxígeno. Investigaciones futuras habrán de dictaminar si el hallazgo tiene alguna utilidad práctica en la búsqueda de la eterna juventud.


Mutaciones en la mitocondria: otro mecanismo del deterioro celular

Una tercera vía que altera progresivamente la integridad celular, contribuyendo al deterioro que acompaña al envejecimiento, es la aparición de mutaciones en el genoma de las mitocondrias. Dos vías han sido propuestas para que los mencionados organelos participen en este proceso. La primera está relacionada indirectamente con la proteína p66shc, pues consiste en la producción continuada de superoxidantes relacionada con su función como generador de energía de la célula. La segunda, tiene que ver con el debilitamiento de esa función, la cual es cada vez más escasa a medida que transcurre el tiempo.

Es probable que la combinación de ambos mecanismos contribuya al envejecimiento celular, pero los cambios precisos que ocurren en la mitocondría eran hasta hace muy poco desconocidos. Un estudio conjunto entre científicos del Instituto Tecnológico de California, en Estados Unidos y la Universidad de Milán, en Italia dio un paso en firme para aclarar el misterio. Los investigadores publicaron el resultado del análisis de ADN mitocondrial llevado a cabo en varias etapas del ciclo celular, demostrando que a medida que transcurre el tiempo se van acumulando en el genoma del organelo, una serie de mutaciones específicas y constantes. El equipo concluyó que el daño causado por dichas lesiones puede llegar a ser extenso y que es más evidente en una región específica que controla la replicación del genoma.
Los autores postulan que los cambios podrían estar asociados a una mayor liberación de radicales libres o al decremento en la producción de energía, pero admiten que no pueden llegar a esa conclusión basados en el sólo hallazgo de las mutaciones. La confirmación de la relación entre uno y otro evento debe darse con estudios posteriores.


Efectos del envejecimiento sobre los diferentes sistemas

Los progresos en las técnicas disponibles para el estudio de la biología molecular hacen pensar que es posible en un futuro no muy lejano, que los científicos logren armar el rompecabezas del envejecimiento y encontrar también las formas de modificarlo. Mientras eso sucede, los clínicos han ido avanzando en el reconocimiento de los cambios que los daños celulares van ocasionando en los diferentes sistemas.
El sistema respiratorio por ejemplo, se ve afectado por la alteración del tejido conectivo de soporte, dando lugar a un menor tamaño de las vías respiratorias y a cambios en la elasticidad del pulmón, disminución de la capacidad de difusión de oxígeno del órgano y un decremento en los volúmenes de flujo espiratorio entre otras alteraciones. Estos cambios se traducen en modificación de la función pulmonar al variar los volúmenes en relación con aquellos presentados en la juventud (tabla 2).

En la práctica, dichos cambios resultan en una limitación para el ejercicio pues la disminución en la ventilación reduce la cantidad de oxígeno disponible para el trabajo muscular. El estudio de estas alteraciones ha encontrado la dificultad de poder diferenciar los verdaderos cambios debidos a la edad, de aquellos ocasionados por la exposición acumulativa a elementos de la contaminación ambiental.
Por este motivo, varios investigadores han recalcado la necesidad de emplear modelos animales, en los cuales los efectos del envejecimiento aparecen más temprano, para el estudio más confiable del efecto del paso del tiempo sobre el aparato respiratorio.
Las modificaciones en el sistema cardiovascular, son también evidentes a medida que transcurre el tiempo. Una de las más notorias, el cambio en la distensibilidad del árbol arterial, ha podido ser estudiada de mejor manera gracias a los avances en las técnicas de imágenes diagnósticas como la ultrasonografía de alta resolución. El método permite la valoración del diámetro de arterias de grande, mediano y pequeño calibre, así como el establecer el grosor de cada una de las capas que las componen.

Investigadores franceses, haciendo uso de estos avances, lograron determinar que el espesor de las capas media e íntima aumenta con la edad en las arterias de todo calibre, pero que estos cambios modifican la distensibilidad sólo en aquellas de mayor diámetro, mientras que las arterias musculares no ven afectado dicho parámetro.
En el corazón, los cambios del envejecimiento se resumen en una disminución progresiva de la función de bomba en una forma directamente proporcional a la edad. No obstante, estudios llevados a cabo en el Reino Unido y Australia demuestran que dichos cambios se presentan en menor proporción en atletas que mantienen su actividad física durante toda la vida, que en sujetos que llevan una vida normal pero sedentaria.

A la disminución de la capacidad para realizar tareas físicas debida a los cambios de los sistemas cardiovascular y respiratorio debe agregarse la pérdida de masa magra que acompaña al envejecimiento. Sin embargo, este último evento no es una situación irreversible y está ligada a la variación de peso del adulto a medida que envejece. A esta conclusión llegó el doctor Gilbert B. Forbes, de la Universidad de Rochester en Estados Unidos, luego de estudiar el fenómeno en una población de hombres adultos a los que realizó seguimiento por más décadas. Halló el doctor Forbes que la pérdida de masa magra era menor en hombres que ganaban peso con la edad, mayor en hombres que lo mantenían y mucho más notoria en los que perdían peso a medida que envejecían. El estudio, como es obvio, no sugiere un aumento desmedido del peso corporal pues es bien sabido que la obesidad es factor de riesgo de muchas enfermedades y en particular de aquellas que con más frecuencia aquejan al anciano. La recomendación del autor es la de ganar un promedio de 2.3 kg de peso por década de vida para mantener así el peso magro. Otra recomendación para lograr este propósito es la de ingerir una dieta que contenga proteínas de origen animal pues este tipo de alimentación mantiene mejor la masa muscular que las dietas vegetarianas, según encontraron investigadores de la Universidad de Arkansas, en Estados Unidos, luego de un estudio realizado en hombres de entre 51 y 69 años de edad.

Si bien es cierto que la pérdida de las funciones físicas es motivo de preocupación para el ser humano, también lo es, que la disminución de las facultades mentales es la más temida de las consecuencias de la vejez. Sobre la fisiopatología del deterioro de las funciones neurológicas asociadas a la edad existen aún muchos vacíos. Las demencias y otros trastornos asociados siguen siendo frecuentes entre la población de la tercera edad. A pesar de ello, algunos avances recientes han podido dar claves que pueden servir de fundamento a tratamientos futuros. Un estudio conjunto entre científicos de la Universidad de Nueva York en Stony Brook y la Universidad de Pennsylvania, logró demostrar que la actividad dopaminérgica del cerebro, disminuida en el paciente anciano, depende de la disponibilidad de receptores D2 y qué, a medida que estos disminuyen, el compromiso neurológico es más profundo en las regiones temporal y del cíngulo. Investigaciones en pacientes con Enfermedad de Alzheimer, sugieren que los estrógenos pueden tener un efecto protector sobre el daño cerebral relacionado con el envejecimiento y en la actualidad están en curso numerosos estudios encaminados a determinar la utilidad terapéutica del hallazgo.


Conclusiones

El envejecimiento es un fenómeno que ha intrigado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, generando sentimientos y puntos de vista encontrados. El proceso, que tiene bases moleculares y celulares que hasta ahora están siendo reveladas, afecta todos los sistemas del organismo, dando lugar a cambios que predisponen a un número amplio de enfermedades, las cuales son tratadas en mayor detalle en otros apartes de la presente edición (Medicina Familiar y Terapéutica).
A medida que los individuos se hacen más viejos, la sociedad como tal también envejece y va presentando cambios que la afectan en los aspectos social, económico y demográfico entre otros. Los sistemas de salud de las diferentes naciones no pueden ser ajenos a ello y deben prepararse para responder al reto que supone atender una proporción cada vez mayor de personas ancianas.
La destinación de mayores recursos económicos, la investigación clínica y de laboratorio para entender los mecanismos del envejecimiento y la educación para que los jóvenes vean en el anciano la imagen de su propio futuro, deben ser los pilares sobre los cuales se edifique este cambio.

 
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