Plantillas vibradoras ayudarían a ancianos a
evitar caídas
Vibraciones en las plantas de los pies podrían
mantener a los ancianos de pie y reducir el riesgo
de caídas, sugieren investigaciones preliminares.
El experimento, publicado en el último número de
The Lancet, encontró que los ancianos mostraron
signos de tener mejor balance cuando utilizaban un
par de plantillas vibradoras, operadas por batería
y con base de gel, que vibraban con frecuencias
irregulares. Aunque los usuarios no sienten la
sutil vibración, la idea es que esos movimientos
amplifican señales relacionadas con el equilibrio
entre los pies y el cerebro, que han ido
disminuyendo por la edad o alguna enfermedad. Los
expertos dijeron que las investigaciones son
prometedoras, pero los científicos necesitan
comprobar si la técnica mejora el equilibrio de
las personas al caminar o alcanzar algún objeto.
Es en ese tipo de movimientos en los que los
ancianos son más vulnerables a las caídas. Cuando
una persona ladea su cuerpo o se inclina, aumenta
la presión sobre las plantas de los pies.
Normalmente el sistema nervioso percibe el cambio
de presión y envía un mensaje al cerebro para que
realice un ajuste de la postura. Sin embargo, esos
mensajes pueden no ser percibidos claramente
debido a la edad, a apoplejías o a enfermedades
como la diabetes. “Yo creo que las plantillas
vibradoras son prometedoras y que definitivamente
vale la pena estudiarlas”, dijo la médico Mary
Tinetti, directora de Geriatría de la escuela de
Medicina de la Universidad de Yale, que no
participó en el estudio.
La investigación, financiada por los Institutos
Nacionales de Salud de Estados Unidos, fue
realizada por científicos de la Universidad de
Boston y de la escuela de Medicina de la
Universidad de Harvard. Los médicos reclutaron a
27 voluntarios saludables, 15 de ellos de edades
entre 20 y 30 años, y 12 ancianos, y les pidieron
que se pusieran de pie con los ojos cerrados y los
brazos a los lados. Las plantillas, cada una con
tres discos vibradores, fueron conectadas a una
batería. La intensidad de la vibración se controló
individualmente de modo que estuviera justo por
debajo de la frecuencia en que podría ser
percibida por cada voluntario. Los científicos
realizaron pruebas de “antes y después” con tareas
diversas que involucran control del equilibrio.
Los voluntarios jóvenes mostraron alguna mejoría
en el equilibrio, pero fueron los ancianos los que
mejoraron notablemente, según James Collins,
profesor de ingeniería biomédica de la Universidad
de Boston, quien dirigió el proyecto. “La mejoría
que vemos en los ancianos -esto es el acercamiento
al nivel de los jóvenes- nos parece muy positiva y
creemos que sugiere que esta tecnología de hecho
puede mejorar el equilibrio de los ancianos hasta
el punto de reducir significativamente el riesgo
de caídas”, dijo Collins.