Explican en la levadura por qué la vejez es
factor de riesgo de cáncer
Un hallazgo realizado en la levadura podría
explicar por qué el envejecimiento es un
importante factor de riesgo de cáncer en humanos,
según se publica en el último número de Science.
El envejecimiento es, por sí mismo, un carcinógeno
si se tiene en cuenta que, según datos de la
Sociedad Americana del Cáncer, cerca del 80 por
ciento de los tumores malignos se diagnostican
después de los 55 años. Una vez sobrepasada una
edad media, los varones se enfrentan a una
probabilidad del 50 por ciento de desarrollar un
cáncer, y las mujeres de un 35 por ciento.
El equipo de Daniel Gottschling y Michael McMurray,
de la División de Ciencias Básicas del Centro de
Investigación en Cáncer Fred Hutchinson, en
Seattle (Washington), ha encontrado similitudes
entre los humanos y la levadura Saccharomyces
cerevisiae en relación a los cambios que sufren
sus genes a medida que envejecen. "Aunque la
levadura no desarrolla cáncer, tiene el principal
sello de la enfermedad, la inestabilidad genética,
que se dispara en las últimas fases de la vida",
ha explicado Gottschling.
Heterozigosidad
Cuando las células de levadura alcanzaron el
equivalente al último tercio de la vida, los
investigadores descubrieron que de repente se
multiplicaba por 200 la producción de cambios
genéticos que suponen la pérdida de la
heterozigosidad, o, lo que es lo mismo, por la
mutación o desaparición completa de cromosomas.
Estos hallazgos sugieren que la S. cerevisiae, un
simple organismo unicelular, puede ser un modelo
para el estudio de las complejidades del
desarrollo del cáncer asociado a la edad en
humanos. "La levadura nos aporta el potencial para
entender, no sólo lo que ocurre de forma mecánica,
sino también qué moléculas son importantes en el
proceso del desarrollo del cáncer asociado al
envejecimiento", ha explicado Gottschling.
Para determinar si la levadura podía utilizarse
como modelo para explicar el brusco incremento del
riesgo de cáncer en humanos, los científicos
siguieron el rastro de los ciclos de vida de
varias cepas de levadura. La mayoría de las
células de levadura sobrevivían entre 30 y 35
generaciones de división celular. Todas las
células estaban genéticamente manipuladas para
teñirse ante el más mínimo indicio de
inestabilidad genética. En cada una de las
múltiples cepas estudiadas, los errores genéticos
comenzaron a acontecer en el equivalente al último
tercio de la vida. "Al seguir la historia de las
células, encontramos que transcurrían unas 25
generaciones, o divisiones celulares, hasta que se
empezaba a perder la heterozigosidad. A partir de
ese momento la inestabilidad genética comenzaba a
acontecer sin freno", han concluido.
¿Solo por la edad?
Si el cáncer es una consecuencia del
envejecimiento, ¿sirven para algo las
intervenciones en el estilo de vida para prevenir
la enfermedad? Ante esta pregunta, Daniel
Gottschling contesta: "Las levaduras con las que
trabajamos estaban sometidas a una dieta muy rica
en nutrientes y eran alimentadas continuamente. Si
hiciéramos experimentos similares utilizando
levaduras sometidas a una dieta hipocalórica,
quizá consiguiéramos retrasar la activación de la
llave que desencadena la inestabilidad genética".
El experto ha añadido que "la levadura parece ser
un excelente modelo para probar diversos factores
ambientales, como la restricción calórica, a fin
de llegar a identificar los mecanismos que
favorecen el desarrollo del cáncer".