(DM).- La introducción de agonistas dopaminérgicos
puede ofrecer alternativas en la iniciación del
tratamiento en las primeras fases del Parkinson.
Sus principales ventajas son la reducción de
efectos secundarios asociados a la levodopa.
Estos y otros resultados se han difundido en el VI
Congreso Internacional de la Enfermedad de
Parkinson y Desórdenes del Movimiento, en
Barcelona. Los agonistas de la dopamina
constituyen una alternativa eficaz para la mejora
funcional motora de los enfermos de Parkinson,
según indicó Francisco Grandas, ponente en el
congreso internacional y neurólogo del Hospital
Gregorio Marañón, de Madrid.
El estudio multicéntrico CALM-PD, coordinado por
el grupo de estudio del Parkinson de la Academia
Americana de Neurología y presentado en la reunión
de Barcelona, demuestra que a través de estos
agonistas se reducen las fluctuaciones de la
movilidad o las discinesias, por lo que estarían
indicados especialmente en las fases precoces y en
pacientes jóvenes.
"A la hora de iniciar el tratamiento hay que
valorar que existe alta probabilidad de
desarrollar a medio plazo complicaciones motoras",
señaló Grandas.
Por otro lado, el test predictivo de la enfermedad
de Huntington que puede aplicarse a partir de los
18 años de edad en sujetos de riesgo ayudará a
mejorar la prevención de este trastorno, según
explicó Juan Andrés Burguera Hernández,
coordinador del grupo de estudio de trastornos del
movimiento de la Sociedad Española de Neurología.
Despúes del test de confirmación de la enfermedad,
"la terapia se plantea para controlar la
sintomatología, tanto de tipo motor como psíquico,
psiquiátrico o de conducta en el paciente". Según
Burguera, la familia también debe integrarse en
este control, "ya que sirve para hacer efectivos
los diferentes consejos de salud".
Fuente: Healthig News
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