"No podemos hablar de 'rutina' en ningún caso de
cirugía de cataratas cuando el paciente posee
diabetes mellitus". La frase corresponde al
Profesor Dr. José S. Pulido, quien está al frente
del Departamento de Oftalmología y Ciencias
Visuales del Colegio de Medicina de la Universidad
de Illinois, en Chicago.
En ese sentido, agregó que el entendimiento de los
factores de riesgo para la progresión de la
retinopatía diabética "ayuda tanto en la
preparación del paciente ante la cirugía, como en
la selección de la técnica de intervención más
apropiada".
En declaraciones a la revista Ophthalmology Times,
Pulido recordó que "comparados con la población
general, los pacientes diabéticos son de 2 a 3
veces más propensos a desarrollar cataratas que
derivan, consecuentemente, en una cirugía".
Sin embaro, el especialista advirtió que la citada
intervención quirúrgica "incrementa el riesgo de
empeorar la retinopatía diabética". El Prof.
Pulido basó sus dichos en investigaciones
retrospectivas y una serie de pequeños estudios
prospectivos.
El principal tópico a tener en cuenta para el
manejo pre-operatorio de cataratas ante un
paciente con diabetes mellitus "es la presencia de
un mal control de la enfermedad". Estos
antecedentes y las fallas en la fotocoagulación,
según Pulido, "son elementos que predicen un
agravamiento de la retinopatía".
Otros factores de riesgo indicados por el
especialista incluyen el uso de una técnica
quirúrgica intracapsular y disrupción capsular.
"Evitar la ruptura capsular es particularmente
importante, ya que los efectos de este evento
pueden producir cambios estructurales en el vítreo
que puede contribuir a empeorar la retinopatía
diabética".
El Dr. Pulido destacó que "ya hemos demostrado que
el vítreo es alterado en pacientes diabéticos por
un proceso no enzimático de glicolisación de
colágenos (Shires TK, et al. Retina
1990;10:153-158). Este cambio puede exacerbar la
tracción vitreorretiniana y luego esto puede ser
irreversible".
El referente de la Universidad de Illinois,
remarcó: "aún ante la ausencia de cualquiera de
los factores de riesgo mencionados o cuando han
sido debidamente diagnosticados, ante un paciente
diabético se recomienda un tratamiento agresivo
antiinflamatorio para el control de la inflamación
tras la cirugía de cataratas, la que puede ser
considerada como 'rutina' en otro tipo de casos".
Pulido también recordó que recientemente "hemos
demostrado que los pacientes diabéticos con
endoftalmitis son más propensos a una progresión
de una retinopatía diabética preexistente y, en
consecuencia, una disminución en la vista" (Dev S,
et al. Ophthalmology 1999;106:774-781). En ese
sentido aclaró que "el mecanismo de esta relación
puede basarse en que la inflamación debilita la ya
frágil barrera sanguínea en la retina de sus
ojos".
El especialista remarcó la importancia de
distinguir "entre el usual edema macular cystoide
reversible -que ocurre comúnmente luego de la
cirugía de cataratas- y el edema macular
diabético".
El diagnóstico diferencial puede ser facilitado
mediante el uso de angiografía "la que puede
demostrar un derrame desde el disco en ojos con
edema macular cystoide post-intervención de
cataratas, versus un incremento en los
microaneurismas cuando el diagnóstico es edema
macular diabético.
Fuente: Healthig News
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