Notas:
La estimulación cortical, vía útil frente a la profunda en Parkinson  
  

Los afectados por Parkinson empiezan a disponer de otra nueva forma quirúrgica de abordar los síntomas de la enfermedad. Se trata de la neuroestimulación de la corteza cerebral motora, indicada en aquellos casos en los que la estimulación profunda no puede llevarse a cabo. De tradicional uso en dolor neuropático, este tipo de estimulación mejora manifestaciones como el temblor, la acinesia y la rigidez.

La estimulación cortical cerebral es una alternativa que, a pesar de su limitada experiencia, es válida para el tratamiento del Parkinson, ya que ofrece resultados esperanzadores en aquellos casos en los que la estimulación profunda no está indicada. Entre sus ventajas destacan la menor morbimortalidad con una reducción del riesgo quirúrgico. En el Hospital Central de Asturias, en Oviedo, se han realizado dos intervenciones de estas características que se suman al escaso número referenciado en la literatura mundial.

Los resultados obtenidos con la estimulación cortical cerebral son esperanzadores, según Fernando Seijo, jefe de la Unidad de Neurocirugía Funcional del Servicio de Neurocirugía del citado centro, "con mejoría en los síntomas de temblor, acinesia y rigidez, aunque la evolución positiva es más lenta que con la estimulación profunda".

Areas distintas
La estimulación cortical cerebral consiste en la implantación de un electrodo en la corteza cerebral para estimular el área motorosensitiva del cerebro. Si bien existe cierta experiencia mundial en el tratamiento del dolor neuropático con esta técnica, su utilización en cirugía de Parkinson es muy reciente

En cambio, la estimulación profunda se realiza en núcleos de la base del cerebro: tálamo (núcleo ventral interno), pálido interno y núcleo subtalámico.

"La estimulación cortical cerebral no desplazará a la estimulación profunda sino que es otra opción para cuando no esté indicada por razones de edad, estado del cerebro o situación general del paciente, según los criterios del estudio tutelado para la cirugía de Parkinson", ha matizado Seijo.

La estimulación cortical cerebral consigue una reducción de los riesgos quirúrgicos, así como la morbi- mortalidad. Además, la duración de la intervención es sustancialmente menor, ya que este tipo de operación dura en torno a una hora, frente a las entre seis y ocho de media cuando se realiza estimulación profunda subtalámica.

Previamente a la intervención es necesario realizar una resonancia magnética para localizar el área motora cerebral del paciente, señalizando esa zona sobre la piel. En cuanto a la cirugía propiamente dicha, existen dos modalidades: efectuar una craniectomía, con el fin de colocar los electrodos en la zona motora a través de un mapeo neurofisiológico, y otra técnica, más sencilla, consiste en efectuar dos trépanos y a través de ellos colocar un electrodo epidural sobre el área motora con un registro neurofisiológico. Las dos opciones se llevan a cabo con anestesia local.

Seijo insiste en que la indicación preferente en cirugía de Parkinson sigue siendo la estimulación profunda, aunque la estimulación de la corteza cerebral ofrece "resultados muy prometedores, abriendo una puerta para pacientes hasta ahora excluidos de esta alternativa terapéutica".

Datos estadísticos
La intervención quirúrgica puede realizarse de forma lesiva, lesionando los núcleos, o con neuroestimulación, opción elegida en el 98 por ciento de los casos.

Los datos aportados por el neurólogo indican que actualmente se calcula que en torno a un tercio de los pacientes con Parkinson pueden ser candidatos a cirugía cuando el tratamiento médico ha fracasado. La incidencia de esta enfermedad es de entre 120 y 165 casos por 100.000 habitantes y año. A largo plazo, el tratamiento médico fracasa en un 85 por ciento de los casos. Cuando se da esta situación y el paciente tiene menos de 70 años puede ser candidato a cirugía.

Primeros datos
Los primeros ensayos sobre la estimulación de la corteza cerebral motora para aliviar los síntomas del Parkinson mostraron en modelos animales buenos resultados. Philippe Hantraye, del Hospital Frederic Joliot, en Orsay, Francia, explicó a DM que la aplicación de esta tecnología es rutinaria para aliviar el dolor, "aunque posteriormente se comprobó que era capaz de mejorar y reducir el temblor esencial, fundamentalmente síntomas motores como la acinesia".

Para el experto francés, uno de los aspectos más destacados de la estimulación de la corteza motora es que también restablecía la actividad normal del núcleo subtalámico, además de ser menos lesivo, ya que no se han registrado daños neuronales.

Fuente:
Diario Médico
www.diariomedico.com